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¿Está tu casa preparada? Qué viviendas en Salta son más vulnerables ante un terremoto

Las construcciones de mampostería simple, sin encadenados pueden sufrir daños con sismos moderados.

¿Está tu casa preparada? Qué viviendas en Salta son más vulnerables ante un terremoto

En Salta, cada temblor que se siente en la región vuelve a instalar la misma inquietud entre vecinos y autoridades: qué casas pueden sufrir daños serios si se produce un sismo de cierta intensidad. La respuesta no pasa solo por la magnitud del evento, sino por cómo fue pensada y ejecutada cada construcción.

Las edificaciones de mampostería simple, es decir aquellas que no cuentan con encadenados de hormigón armado, se encuentran entre las más expuestas. Este sistema constructivo, muy frecuente en viviendas de varias décadas, puede desarrollar fisuras o daños importantes incluso con movimientos de intensidad moderada.

Otro punto crítico aparece en las casas que se fueron ampliando con el tiempo: habitaciones nuevas, segundos pisos o modificaciones hechas sin un proyecto estructural firmado por profesionales. Cuando la obra no se ajusta a un reglamento de diseño sísmico, el riesgo potencial aumenta de manera considerable.

La antigüedad del inmueble, los materiales empleados, el tipo de suelo donde se asienta y las intervenciones posteriores son variables que pesan tanto como la fuerza del temblor. Una vivienda puede haber resistido años sin problemas y, sin embargo, presentar debilidades estructurales que solo se evidencian ante un sismo.

No existe un barrio o una zona de la ciudad que concentre de manera automática toda la vulnerabilidad. Lo determinante son las condiciones particulares de cada casa: si tuvo dirección técnica, si respetó normas vigentes y si las ampliaciones contaron con cálculo adecuado.

Hoy resulta imposible señalar con precisión qué edificios de Salta podrían colapsar o sufrir daños graves sin un relevamiento detallado de las estructuras existentes. Ese diagnóstico debería incluir la antigüedad, el sistema constructivo, el estado de los materiales, las condiciones del terreno y el grado de cumplimiento de las normas.

Además, el peligro no se limita al derrumbe total. Elementos no estructurales como revoques, parapetos, medianeras, equipos de aire acondicionado o estanterías pueden desprenderse o desplazarse durante el movimiento y provocar lesiones, aunque la estructura principal se mantenga en pie.

Contar con información precisa sobre el estado del parque habitacional permitiría orientar acciones preventivas, priorizar refuerzos y reducir la exposición de las familias salteñas frente a un evento sísmico. Mientras tanto, la recomendación sigue siendo la misma: cualquier obra o ampliación debería realizarse bajo la mirada de un profesional capacitado en diseño estructural.

 


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