El Chaco salteño enfrenta una de las peores inundaciones en años, con el río Bermejo desbordando de manera repentina y afectando parajes como El Carmencito, El Guayacán y El Divisadero.
Familias enteras tuvieron que abandonar sus hogares con lo justo, escapando del agua que invadió casas con más de un metro de altura. En esta zona rural de Salta, donde la ganadería es el principal sustento, las pérdidas son incalculables: animales ahogados, herramientas arruinadas y provisiones destruidas dejan a los pobladores en una situación desesperante.
La educación también se vio golpeada por esta emergencia climática en el norte argentino. Directivos de escuelas locales, como la del paraje El Divisadero, expresan su angustia por no poder acceder a los edificios inundados, donde materiales y mobiliario podrían estar irremediablemente dañados. Pedidos de asistencia ya fueron elevados a las autoridades provinciales, pero el aislamiento por rutas anegadas complica cualquier relevamiento. Vecinos destacan que esta crecida es inédita, alcanzando puestos que nunca antes habían sufrido algo similar en la provincia de Salta.
El impacto humano es lo más preocupante en estas inundaciones en Salta. Una anciana de 80 años tuvo que ser trasladada de urgencia al hospital más cercano, mientras que otras familias se refugiaron en puestos improvisados. Ahora, con el agua aún cubriendo caminos y corrales, los afectados piden lanchas para volver y evaluar los daños en sus propiedades. En un contexto de vulnerabilidad, la comunidad criolla de la Banda Sur de Rivadavia clama por apoyo gubernamental para reconstruir lo perdido.
La alerta meteorológica agrava el panorama en toda la provincia. El Servicio Meteorológico Nacional advirtió sobre fuertes tormentas que podrían azotar desde la Puna hasta el Valle de Lerma y la capital salteña, extendiéndose hasta la medianoche. Esto pone en riesgo no solo al Chaco salteño, sino a amplias regiones de Argentina norteña, donde el cambio climático parece intensificar estos eventos extremos.
Ante esta crisis por inundaciones en el Chaco salteño, las autoridades locales deben actuar con rapidez para asistir a las familias damnificadas y prevenir mayores desastres. Mientras tanto, los salteños siguen de cerca el pronóstico, esperando que las lluvias den una tregua en esta zona tan castigada por la naturaleza.