En medio de versiones cruzadas y una fuerte repercusión mediática, Juana Viale decidió romper el silencio y desmentir de manera categórica los rumores que la involucraban en la reciente separación de Mauricio Macri y Juliana Awada. A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, la conductora expresó su malestar por las especulaciones y lamentó el daño generado por una información que definió como falsa.
Las versiones comenzaron a circular durante el fin de semana, cuando trascendió que el ex presidente y la diseñadora habrían puesto fin a su relación. La noticia tomó mayor fuerza luego de que Awada compartiera un mensaje en sus redes personales en el que habló de estar “cerrando una etapa”, lo que fue interpretado como una confirmación de la ruptura. A partir de allí, distintas lecturas y comentarios alimentaron un escenario de alto impacto público.
Con el correr de las horas, el foco dejó de estar únicamente en la separación y se desplazó hacia una supuesta infidelidad. En ese contexto, comenzó a mencionarse a Juana Viale como posible tercera en discordia, una versión que rápidamente se viralizó y generó repercusiones tanto en redes sociales como en programas de televisión dedicados a la actualidad política y del espectáculo.
Ante ese escenario, la conductora de Almorzando con Juana optó por dar su versión y marcar un límite. En una historia de Instagram, cuestionó con dureza a quienes difunden rumores sin sustento y apuntó contra el uso del “condicional” como recurso para evitar responsabilidades. Según expresó, existe una diferencia clara entre informar y dañar, y sostuvo que en este caso se cruzó esa línea.
Juana Viale, que actualmente mantiene una relación con Yago Lange, negó de manera tajante cualquier vínculo con la separación de Macri y Awada. En su mensaje, dejó en claro que no piensa entrar en una escalada de agresiones ni responder desde el mismo lugar que, según su mirada, ocupa quienes buscan notoriedad a partir de la mentira o la provocación.
La nieta de Mirtha Legrand también reflexionó sobre el recorrido corto que, a su entender, tiene la desinformación. Sin mencionar nombres propios, cuestionó a quienes reciben espacios y micrófonos para instalar versiones sin pruebas, y deslizó que detrás de ese tipo de operaciones suele haber intereses que poco tienen que ver con la verdad.
Más allá del descargo, el mensaje tuvo un tono de agradecimiento hacia su entorno cercano. Viale valoró el acompañamiento de las personas que la rodean, destacó el apoyo recibido en las últimas horas y pidió no perder de vista el impacto real que las noticias falsas pueden generar en la vida privada de quienes quedan expuestos.
El episodio volvió a poner en discusión el límite entre la información de interés público y la intromisión en la vida personal de figuras conocidas, especialmente cuando se cruzan dos mundos que suelen generar alta atención: la política argentina y el espectáculo. En ese cruce, las redes sociales funcionan como amplificadoras inmediatas, donde una versión sin confirmar puede multiplicarse en cuestión de minutos.
Mientras tanto, tanto Juana Viale como Juliana Awada eligieron expresarse desde sus propias plataformas, sin intermediarios, marcando una tendencia cada vez más habitual entre figuras públicas que buscan fijar posición frente a rumores o situaciones sensibles. En este caso, el mensaje fue claro: desmentida directa, rechazo a las especulaciones y un llamado implícito a la responsabilidad al momento de comunicar.
La polémica, que se instaló con fuerza durante el fin de semana, dejó en evidencia una vez más la velocidad con la que circula la información —y la desinformación— en la Argentina actual, y el costo personal que puede tener para quienes quedan en el centro de versiones que no eligieron protagonizar.