La Autoridad Metropolitana de Transporte dio luz verde al esquema de readecuación tarifaria solicitado por las agrupaciones de peones de taxi y agencias de remises que operan en la capital salteña. La medida contempla un ajuste total del 30% en el servicio de transporte impropio, el cual se instrumentará de forma escalonada durante el último tramo del año para amortiguar el impacto en el bolsillo de los usuarios.
El primer tramo del incremento comenzará a regir a partir del 1 de octubre, momento en que las planillas tarifarias aplicarán una suba del 20%. La segunda parte de la actualización, equivalente al 10% restante, entrará en vigencia a partir del 1 de diciembre. Desde el sector explicaron que la medida responde de manera directa al aumento sostenido en los costos operativos, repuestos, combustibles y al contexto económico general que afecta la rentabilidad del sector.
Con la aplicación gradual de este porcentaje, los valores fijados para el viaje experimentarán una modificación sustancial. La bajada de bandera diurna, que actualmente se ubica en $960, pasará a superar el piso de los $1.200 una vez aplicado el tramo final de diciembre. De igual manera, las fichas por cuadra recorrida y los tiempos de espera ajustarán sus montos proporcionalmente según los cuadros de costos aprobados para la jornada diurna y nocturna.
Desde el organismo regulador señalaron que, para garantizar la transparencia del servicio y evitar cobros indebidos, los choferes deberán cumplir obligatoriamente con la exhibición del nuevo cuadro tarifario. Las planillas oficiales expedidas por la AMT tendrán que estar colgadas de manera visible en el reverso del asiento del conductor para consulta de cualquier pasajero que aborde las unidades en la vía pública o a través de agencias.
Los referentes del volante remarcaron que el pedido formal buscaba equilibrar las cuentas del rubro frente al desfase que venían acumulando. Si bien la actualización busca devolver viabilidad a la actividad cotidiana de los conductores, las permisionarias confían en que el escalonamiento en dos meses permita mantener la demanda de viajes diarios en los barrios y el macrocentro de la ciudad.