Tras semanas de controles y diagnósticos realizados en los CIC de la ciudad, este sábado comenzaron las primeras cirugías gratuitas de cataratas destinadas a vecinos sin obra social. Detrás de cada intervención subyacen historias de trabajadores, jubilados y familias que habían visto cómo la pérdida de la visión les arrebataba autonomía, oportunidades laborales y momentos cotidianos que hoy esperan recuperar.
Para muchos salteños las cataratas son una barrera silenciosa. Las imágenes borrosas, la dificultad para desplazarse y la imposibilidad de trabajar fueron transformando tareas simples en desafíos cotidianos. Este sábado, sin embargo, catorce vecinos de la ciudad llegaron con una expectativa distinta: volver a ver.
Las primeras cirugías forman parte del programa “Salta Libre de Cataratas”, una iniciativa impulsada por la Municipalidad junto a la Fundación Saravia Olmos, que durante las últimas semanas recorrió distintos Centros Integradores Comunitarios para detectar casos, realizar diagnósticos y derivar a los pacientes que requerían intervención quirúrgica.
Uno de ellos fue Agustín Méndez. Taxista de profesión, llevaba cuatro meses sin poder trabajar debido al avance de la enfermedad.
“Me enteré por medio de amigos, así que fui al CIC y me atendieron excelente. Después me derivaron para la Fundación Saravia Olmos”, contó mientras aguardaba su turno.
La pérdida de visión había impactado directamente en su sustento diario.
“Soy taxista y esto me afecta un montón porque no veo, no puedo manejar, veo todo borroso. Estoy parado hace cuatro meses”, explicó.
A pesar de la incertidumbre propia de toda intervención médica, se mostró optimista y agradecido por la posibilidad de acceder a una cirugía que, de otra manera, le habría resultado inaccesible.
“Quiero dar las gracias porque es una gran oportunidad para la gente que no tiene obra social. Sé que estas cirugías son bastante caras”, afirmó.
Una situación similar atravesó Héctor Puentes. Trabajador de la construcción, relató que conoció la iniciativa a través de las redes sociales y decidió acercarse para realizar la consulta.
“A mí me afectaba mucho porque ando en moto y no podía salir a ningún lado. Cuando hay sol no veo nada. De noche veo un poquito, pero de día no”, explicó.
La dificultad visual también condicionaba su actividad laboral.
“Yo trabajo en la construcción y esto no me permitía trabajar. Gracias a Dios no tuve ningún accidente”, agregó.
Minutos después de abandonar el quirófano, todavía conmovido por la experiencia, Puentes apenas podía contener las lágrimas.
“No estuve ni diez minutos en el quirófano. Quiero agradecer a la Fundación y a la Municipalidad por esta oportunidad”, expresó emocionado.
Entre los pacientes también estuvo Sergio, quien decidió acercarse luego de ver una publicación en redes sociales.
“Acá me trataron excelente. Recomiendo a las personas que puedan acercarse que lo hagan”, señaló.
En su caso, la pérdida de visión no le impedía movilizarse, pero sí afectaba trabajos que requerían precisión y detalle.
“Tuve que dejar de hacer ciertos trabajos por la pérdida de la visión”, contó.
La historia de Marta Subelza refleja otro de los impactos que suelen tener las cataratas. Durante mucho tiempo convivió con molestias permanentes y dificultades visuales que se agravaban con el viento o la exposición al sol.
“Me trataron muy bien las doctoras. Yo vine porque me dolían mucho los ojos cuando había viento o me daba el sol. Me dijeron que tenía cataratas y que necesitaba una cirugía”, recordó.
Sin embargo, cuando le preguntaron qué esperaba después de la intervención, su respuesta fue mucho más simple que cualquier diagnóstico médico.
“Mi mayor deseo ahora es poder volver a ver a mi nietita”.
Desde la Municipalidad informaron que el programa continuará desarrollándose mediante operativos de detección y diagnóstico en los CIC de la ciudad, con el objetivo de identificar nuevos pacientes que requieran tratamiento. La iniciativa está destinada a personas sin obra social y contempla evaluación médica, seguimiento profesional y cirugía gratuita para quienes lo necesiten.