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SE ACABÓ EL AMOR

Macri y Awada pusieron fin a su relación tras más de 15 años juntos

El expresidente y la empresaria decidieron separarse de común acuerdo antes de las fiestas de fin de año.

Macri y Awada pusieron fin a su relación tras más de 15 años juntos

El vínculo entre Mauricio Macri y Juliana Awada, una de las parejas más reconocidas de la escena política y social argentina de las últimas dos décadas, llegó a su fin. Tras más de 15 años de relación, el expresidente y la empresaria resolvieron separarse en buenos términos, en una decisión que se habría tomado semanas antes de que la noticia trascendiera públicamente.

La ruptura, según pudo reconstruirse, fue consensuada y sin conflictos visibles. De hecho, ambos optaron por mantener un perfil bajo y preservar la intimidad familiar, especialmente por el bienestar de su hija Antonia. En ese marco, compartieron las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, aun cuando la relación ya estaba concluida.

La noticia generó repercusión inmediata no solo por el peso político de Macri dentro del escenario nacional, sino también por el lugar simbólico que la pareja ocupó durante los años de gestión en la Ciudad de Buenos Aires y, más tarde, en la presidencia entre 2015 y 2019. Awada, como primera dama, construyó una imagen pública ligada a la cercanía, la estética y el compromiso social, mientras que Macri consolidó su perfil como referente del PRO y de la principal fuerza opositora en la actualidad.

La historia entre ambos comenzó a fines de la década del 2000, lejos de los flashes del poder nacional. El encuentro inicial se dio en un gimnasio de un exclusivo barrio porteño, cuando Macri se desempeñaba como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Awada ya era una empresaria reconocida en el rubro textil. El vínculo avanzó con rapidez: tras las primeras salidas y un viaje que marcó el inicio formal del noviazgo, decidieron convivir al poco tiempo.

El casamiento se concretó en noviembre de 2010, con una ceremonia civil que reunió a cientos de invitados del ámbito político, empresarial y social. Al año siguiente nació Antonia, la única hija en común, quien se convirtió desde entonces en el centro de la vida familiar. Ambos llegaban a esa etapa con hijos de relaciones anteriores, conformando una familia ensamblada que siempre intentaron mantener al margen de la exposición mediática excesiva.

Durante los años de mayor visibilidad pública, especialmente en la etapa presidencial, Awada eligió un rol activo pero medido. Su presencia estuvo asociada a causas sociales, culturales y educativas, y también a un estilo personal que marcó agenda. Tras el final del mandato, fue bajando su perfil institucional, aunque se mantuvo activa en redes sociales, donde compartía viajes, momentos familiares y mensajes afectuosos hacia Macri en fechas especiales.

Sin embargo, en los últimos tiempos, esas apariciones conjuntas comenzaron a espaciarse. En las horas previas a que se conociera la separación, Awada se mostró de viaje en el sur del país junto a Antonia y un grupo cercano, sin la compañía del exmandatario. La imagen reforzó la idea de un distanciamiento que ya estaba definido puertas adentro.

La separación marca el cierre de una etapa personal que atravesó momentos clave de la historia política reciente de la Argentina: desde la consolidación del macrismo en la Ciudad, el desembarco en la Casa Rosada y, luego, el retorno de Macri a un rol más estratégico dentro de la oposición. En todos esos tramos, la pareja funcionó como un bloque sólido, al menos de cara a la opinión pública.

Pese a la ruptura, el mensaje que trasciende es el de una decisión adulta, sin escándalos ni confrontaciones, enfocada en sostener un vínculo respetuoso. La prioridad, coinciden quienes conocen el entorno, sigue siendo Antonia y la estabilidad familiar, más allá del cambio en la relación de pareja.

En un contexto donde la vida privada de las figuras públicas suele quedar expuesta al extremo, la forma en que Macri y Awada manejaron la separación refuerza una línea que ambos sostuvieron a lo largo de los años: cuidar lo íntimo, aun en medio de la exposición permanente. El final de la relación no borra el recorrido compartido, pero sí abre una nueva etapa, más reservada, para dos protagonistas centrales de la vida pública argentina.


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