En Salta, algunos colegios privados comienzan a registrar caídas en su matrícula, aunque el fenómeno no se traduce en un éxodo generalizado hacia la educación pública. Un relevamiento de establecimientos de la capital revela descensos de hasta un 16% en un colegio testigo, con variaciones según nivel: 15% en inicial, 20% en primaria y 14% en secundaria.
Desde la Asociación de Establecimientos Educativos Privados de Salta (AEEPSA) atribuyen la baja principalmente a cuestiones económicas. Las cuotas promedio de estos colegios oscilan entre $160.000 y $270.000 mensuales, un valor que muchas familias no pueden afrontar. Como consecuencia, varias instituciones debieron cerrar divisiones y ajustar su plantilla de personal.
La situación se complica además por retrasos en los aportes estatales, que en algunos casos acumulan hasta seis meses. Sin embargo, la baja no es uniforme: mientras algunos colegios enfrentan caídas de matrícula, otros mantienen o incluso incrementan su alumnado, sobre todo en niveles específicos y zonas de crecimiento urbano como el sur y oeste de la ciudad.
El Consejo Provincial de Educación Católica (Coprodec) y la educación estatal coinciden en que la baja responde también a factores demográficos, como la disminución de la natalidad, y no se observa un traslado masivo hacia la escuela pública. “La matrícula se mantiene estable y los ajustes responden más a cuestiones estructurales que económicas”, explican desde la Dirección de Educación Primaria.
La oferta educativa ya se está reorganizando: algunas escuelas cerraron salas de nivel inicial pero abrieron otras en niveles más bajos, para adaptarse a los cambios demográficos. En paralelo, la dispersión de aranceles sigue siendo amplia: mientras colegios exclusivos superan los $700.000 mensuales, muchas instituciones de cuota media se ubican entre $170.000 y $250.000, lo que genera realidades heterogéneas dentro del sector privado.
En síntesis, la matrícula privada en Salta muestra descenso puntual, impactada por factores económicos y demográficos, pero sin provocar un traslado masivo a la educación pública. El escenario evidencia diferencias según ubicación, nivel educativo y tipo de colegio, y deja en claro que los ajustes son parte de una adaptación necesaria a la nueva realidad socioeconómica de la provincia.