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Homenaje multitudinario

Multitud y música electrónica en un tributo masivo al papa Francisco

El sacerdote portugués Guilherme Peixoto encabezó un evento gratuito que combinó música electrónica y mensajes religiosos.

Multitud y música electrónica en un tributo masivo al papa Francisco

Una multitud se reunió este sábado por la noche en el centro porteño para participar de un evento tan particular como convocante: un espectáculo de música electrónica con impronta religiosa encabezado por el sacerdote portugués Guilherme Peixoto, conocido como el “cura DJ”. La propuesta, abierta y gratuita, se convirtió en un homenaje al papa Francisco a casi un año de su fallecimiento y logró reunir a miles de personas en un clima festivo y, a la vez, cargado de significado.

Desde temprano, el público comenzó a acercarse atraído por una experiencia distinta, que combinó tecnología, música y espiritualidad en un mismo escenario. Con una puesta técnica de gran despliegue, pantallas gigantes y sonido de alta calidad, el espacio se transformó en una pista al aire libre donde la electrónica se mezcló con símbolos de fe.

Durante más de dos horas, Peixoto se mantuvo detrás de la consola, vestido con su atuendo clerical, mezclando bases de techno con fragmentos de música sacra, sonidos de campanas y mensajes inspirados en textos religiosos. Sin necesidad de discursos extensos, la propuesta logró conectar con el público a través de lo sensorial, generando una experiencia colectiva que osciló entre la celebración y la reflexión.

El ambiente fue acompañado por imágenes proyectadas en pantallas LED, donde se intercalaron momentos vinculados al pontificado de Francisco. Entre luces, celulares en alto y banderas, los asistentes vivieron una noche que buscó destacar el legado del líder religioso desde un lenguaje contemporáneo.

La iniciativa apuntó a convocar a personas de distintos ámbitos, sin distinción de creencias. Familias, jóvenes y grupos de amigos se sumaron a una propuesta que buscó romper con los formatos tradicionales y acercar la espiritualidad a nuevos públicos. La idea de “encuentro” atravesó toda la jornada, con una convocatoria amplia que priorizó la inclusión y la participación.

En paralelo, el operativo logístico permitió ordenar el ingreso y la circulación de la gente, con cortes de tránsito y medidas de seguridad que se extendieron hasta la madrugada. La organización fue clave para sostener un evento de gran magnitud en un espacio público central.

Peixoto, nacido en Portugal en 1974 y ordenado sacerdote a fines de los años noventa, viene desarrollando este formato desde hace casi dos décadas. Su propuesta surgió como una forma de acercar la Iglesia a los jóvenes, utilizando la música electrónica como puente. Con el tiempo, su figura trascendió fronteras y ganó notoriedad internacional, especialmente tras su participación en encuentros multitudinarios en Europa.

Lejos de abandonar su rol religioso, el sacerdote combina su tarea pastoral con esta faceta artística, sosteniendo que ambas dimensiones forman parte de una misma misión. Su estilo apunta a generar experiencias que conecten desde lo emocional, sin perder el eje espiritual.

La noche dejó en claro que existen nuevas formas de expresión dentro de la fe, capaces de dialogar con los códigos actuales sin perder profundidad. La música, en este caso, funcionó como un lenguaje universal que permitió reunir a miles en torno a una misma idea: celebrar, recordar y compartir.

El evento no solo destacó por su convocatoria, sino también por su capacidad de generar un espacio común en tiempos donde lo colectivo muchas veces cuesta. Entre beats electrónicos y símbolos religiosos, la propuesta dejó una postal distinta, donde tradición y modernidad lograron convivir sin tensiones.

 


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