El avance del fenómeno climático El Niño y la posibilidad de lluvias intensas encendieron las tareas de prevención de cara a la próxima temporada estival. Autoridades provinciales y representantes municipales mantuvieron una reunión para coordinar protocolos de emergencia, definir mecanismos de asistencia y reforzar la capacidad de respuesta ante eventuales inundaciones.
El encuentro se desarrolló en el Teatro Municipal Cubo, con la participación de funcionarios y equipos técnicos de distintas áreas de los municipios de Salta y San Lorenzo, junto a representantes del Gobierno provincial.
Durante la jornada se destacó la importancia de trabajar de manera articulada y se valoraron las obras de limpieza y despeje de canales, además del equipamiento disponible para afrontar situaciones críticas.
El secretario de Seguridad, Ignacio Vilchez, resaltó las tareas preventivas realizadas por el municipio capitalino y consideró que ambas comunas cuentan con buenas condiciones para responder ante posibles emergencias.
También se presentó un mapa de atención territorial, elaborado por el municipio, que permitirá identificar sectores prioritarios y organizar los recursos disponibles.
Los especialistas analizaron los escenarios meteorológicos previstos para los próximos meses, con especial atención al fenómeno ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), cuyo período de mayor incidencia en la región se extiende entre octubre y abril.
Otro de los puntos abordados fue el comportamiento de la Alta Boliviana, un sistema que favorece el ingreso de humedad y la formación de nubes capaces de provocar tormentas fuertes, actividad eléctrica y caída de granizo.
Entre los principales riesgos identificados se encuentran las inundaciones por crecidas de ríos, los deslizamientos de tierra, el anegamiento de rutas y el posible aislamiento de comunidades. También se advirtió sobre las consecuencias que estos fenómenos pueden generar en viviendas, infraestructura y actividades productivas.
Para mejorar la respuesta, se acordó establecer un canal unificado para gestionar los pedidos de asistencia técnica y materiales. Los municipios deberán utilizar una ficha provincial de relevamiento y centralizar la información mediante los Centros de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM).
Además, se definieron pautas para habilitar refugios temporales, organizar espacios de acopio y preparar posibles centros de evacuación. La comunicación institucional también tendrá un papel clave: cada municipio deberá contar con voceros designados para brindar información clara y evitar situaciones de confusión o alarma.
Por su parte, el Ministerio de Desarrollo Social ratificó que acompañará las distintas etapas de una eventual emergencia. Las tareas incluirán el seguimiento de alertas meteorológicas, el abastecimiento anticipado de insumos y la preparación de centros de recursos.
En caso de registrarse contingencias, se prevé colaborar con las evacuaciones y la distribución de elementos de primera necesidad. Luego, los equipos realizarán relevamientos familiares para identificar necesidades y acompañar a las personas afectadas.
De la reunión participaron funcionarios de Seguridad, Desarrollo Social, Defensa Civil, Recursos Hídricos y Asuntos Indígenas, representantes policiales, autoridades municipales y legisladores provinciales.
La planificación apunta a anticiparse a los eventos climáticos más severos, mejorar la coordinación entre organismos y garantizar una asistencia más rápida y organizada ante cualquier contingencia.