El folclore argentino perdió a una de sus voces más auténticas y sensibles. Melania Pérez, cantora salteña de trayectoria impecable y referencia ineludible de la música popular del norte, falleció en las últimas horas, generando una profunda conmoción en el ámbito cultural de Salta y de todo el país. Su partida deja un vacío difícil de llenar, pero también una obra y una huella artística que seguirán vivas en la memoria colectiva.
Nacida en 1949, Melania Pérez fue reconocida a lo largo de su carrera como una de las voces privilegiadas del folclore argentino, dueña de un registro profundo, expresivo y cargado de identidad. Su canto no solo interpretaba canciones: contaba historias, transmitía paisajes y llevaba en cada interpretación el sentir del pueblo salteño y del norte argentino.
Sus primeros pasos en la música los dio integrando el grupo Las Voces Blancas, una experiencia fundacional que marcó su camino artístico y le permitió comenzar a construir un estilo propio, siempre respetuoso de las raíces folklóricas. Desde allí, su carrera fue creciendo de manera sostenida, guiada más por la coherencia artística que por la búsqueda de exposición masiva, una decisión que terminó reforzando su prestigio dentro del ambiente cultural.
Uno de los hitos centrales de su recorrido fue su vínculo artístico con Gustavo “Cuchi” Leguizamón, una de las figuras más influyentes de la música popular salteña. Junto a él y a otros grandes referentes del folclore, Melania Pérez desarrolló un trabajo interpretativo de enorme calidad, abordando obras complejas desde lo musical y lo poético, con una sensibilidad que la distinguió desde siempre.
Quienes compartieron escenarios y proyectos con ella destacan su rigurosidad artística, su respeto por la canción y su profundo conocimiento del folclore argentino. Melania no improvisaba desde la liviandad: cada interpretación estaba sostenida por estudio, escucha atenta y una conexión emocional genuina con el repertorio. Esa forma de entender la música la convirtió en una referencia para nuevas generaciones de cantores y cantoras.
La voz de Melania Pérez supo recorrer zambas, chacareras, vidalas y canciones profundamente ligadas al paisaje y a la identidad del norte. Su manera de decir, sin excesos ni artificios, lograba que cada palabra tuviera peso propio. En un contexto donde muchas veces prima la espectacularidad, ella eligió siempre la profundidad, el silencio justo y la emoción verdadera.
En Salta, su figura ocupa un lugar especial. Fue, y seguirá siendo, parte del patrimonio cultural intangible de la provincia. Su nombre está asociado a una forma de cantar que honra la tradición sin quedar atrapada en el pasado, abriendo caminos desde el respeto y la autenticidad. Para muchos, escucharla era reencontrarse con la esencia misma del folclore salteño.
A lo largo de los años, Melania Pérez fue construyendo una carrera sólida, reconocida por colegas, músicos y amantes del folclore. Aunque no siempre estuvo en los grandes circuitos comerciales, su presencia fue constante en festivales, encuentros culturales y espacios donde la música se vive como expresión identitaria. Esa coherencia le valió un reconocimiento que trasciende modas y coyunturas.
La noticia de su fallecimiento generó muestras de dolor y respeto en el ambiente cultural, especialmente en Salta, donde su legado es profundamente valorado. Artistas, gestores culturales y seguidores del folclore destacan no solo su talento vocal, sino también su calidad humana y su compromiso con la música popular argentina.
Su muerte invita, además, a una reflexión más amplia sobre el lugar que ocupan las grandes voces del folclore en la historia cultural del país. Melania Pérez fue parte de una generación que entendió la música como un acto de identidad y de resistencia cultural, en tiempos donde preservar las raíces era, y sigue siendo, un desafío.
El folclore argentino, y particularmente el del norte, pierde a una intérprete que supo representar con dignidad y profundidad el sentir de su tierra. Sin embargo, su legado permanece en cada grabación, en cada recuerdo compartido y en la influencia que dejó en quienes la escucharon y aprendieron de ella.
Melania Pérez ya no está físicamente, pero su voz seguirá resonando en las peñas, en los escenarios y en la memoria de Salta. Su canto, honesto y comprometido, se suma ahora a ese coro eterno de artistas que hicieron del folclore una forma de vida y una expresión genuina del alma argentina.