La celebración de los 22 meses del Plan Güemes abrió un nuevo frente de cuestionamientos sobre los controles de seguridad en la frontera norte de Salta. La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, destacó la continuidad del operativo contra el narcotráfico y el contrabando, pero el interventor del municipio de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, le respondió con un reclamo puntual: la presunta falta de controles sobre los servicios de transporte interurbano que circulan por la ruta nacional 50.
El funcionario municipal acompañó su planteo con un video en el que mostró lo que describió como una ausencia de controles de Gendarmería sobre el transporte público de pasajeros en el puesto de control N.º 28. Según advirtió, una empresa realiza alrededor de 30 servicios diarios por ese sector sin pasar por los controles que considera necesarios.
El cuestionamiento adquiere relevancia por el papel estratégico de la ruta nacional 50, que conecta Orán con Aguas Blancas y constituye uno de los principales corredores de circulación hacia la frontera con Bolivia.
Monteoliva celebró los resultados del Plan Güemes
La ministra publicó un mensaje en la red social X en el que recordó que el plan fue diseñado y puesto en marcha durante su gestión como secretaria de Seguridad. Al cumplirse 22 meses desde su implementación, sostuvo que el dispositivo continúa operativo y obtiene resultados concretos.
“ÉXITO TOTAL”, escribió Monteoliva, quien también afirmó que las acciones desplegadas afectan directamente los intereses de narcotraficantes y contrabandistas.
En su publicación, la funcionaria defendió el objetivo del operativo y sostuvo que el malestar de las organizaciones criminales era una consecuencia esperada de las medidas adoptadas. El mensaje tuvo un tono celebratorio y buscó destacar la continuidad de la política de seguridad fronteriza bajo su actual conducción del Ministerio de Seguridad Nacional.
Sin embargo, la evaluación oficial quedó atravesada por el reclamo de Zigarán, quien puso el foco en un aspecto concreto del funcionamiento cotidiano del dispositivo: el control del transporte de pasajeros que circula por uno de los accesos estratégicos de la región.
El reclamo de Zigarán: “Algo huele mal”
La respuesta del interventor de Aguas Blancas fue dirigida directamente a Monteoliva y apuntó a la falta de interlocutores nacionales vinculados al Plan Güemes, según expresó en su publicación.
“Señora Ministra, ya que NO hay interlocutores del Plan Güemes, le consulto, ¿a usted le parece lógico que la empresa de servicios interurbanos pase sin ningún tipo de control por el único puesto de control sobre la RN 50? Tiene 30 de estos servicios por día. Algo huele mal!!!”, escribió Zigarán.
El planteo combina dos cuestionamientos: por un lado, la presunta ausencia de controles sobre los colectivos y, por otro, las dificultades de interlocución con las autoridades nacionales responsables del operativo.
La difusión del video busca respaldar visualmente la denuncia del funcionario y trasladar la discusión desde los anuncios oficiales hacia la aplicación concreta de las medidas de seguridad. No obstante, la publicación por sí sola no permite establecer el alcance temporal de las imágenes, si la situación se repite de manera sistemática ni cuáles son los protocolos vigentes para ese puesto de control.
Tampoco se conocen, a partir de las declaraciones citadas, explicaciones oficiales de Gendarmería o del Ministerio de Seguridad Nacional sobre el episodio señalado.
La frontera norte, entre los anuncios y los controles efectivos
El Plan Güemes fue presentado como una herramienta para reforzar la seguridad en la frontera norte argentina, con especial atención al narcotráfico, el contrabando y otros delitos asociados a los corredores fronterizos. En ese contexto, la coordinación entre las fuerzas federales y las autoridades locales resulta central para el funcionamiento del dispositivo.
La discusión planteada por Zigarán pone en primer plano una cuestión operativa: cómo se realizan los controles sobre los distintos medios de transporte que atraviesan la zona y qué mecanismos existen para que los responsables locales puedan comunicar problemas o solicitar intervenciones.
La denuncia no demuestra, por sí misma, que el Plan Güemes haya dejado de funcionar ni permite concluir que exista una irregularidad deliberada. Sin embargo, abre interrogantes que requieren una respuesta concreta de las autoridades nacionales, especialmente si se confirma que servicios de pasajeros circulan de manera habitual sin los controles correspondientes.
En una región atravesada por el movimiento cotidiano de personas y mercancías entre Argentina y Bolivia, la eficacia de un operativo de seguridad no depende únicamente de su continuidad formal, sino también de la aplicación de los procedimientos previstos y de la capacidad de coordinación entre los organismos involucrados.
Por ahora, el contraste entre el balance positivo de Monteoliva y el reclamo público de Zigarán deja planteada una discusión que excede el intercambio en redes sociales: qué controles se realizan efectivamente en la ruta nacional 50, quién supervisa su cumplimiento y cómo responde el Gobierno nacional ante las observaciones de las autoridades locales.
La respuesta oficial al planteo del interventor será clave para aclarar si se trata de una situación puntual, de una falla operativa o de un problema de coordinación que requiere medidas correctivas.