Salta atraviesa un aumento sostenido de casos de sífilis y desde el sistema de salud provincial encendieron una señal de alerta, especialmente por la falta de cuidados en jóvenes y la escasa percepción de riesgo frente a las infecciones de transmisión sexual. La tendencia no es exclusiva de la provincia, sino que se inscribe en un fenómeno mundial vinculado a cambios de hábitos, menor uso de preservativo y una baja asistencia a controles médicos preventivos.
Los datos correspondientes al cierre de 2025 reflejan un crecimiento en los diagnósticos, lo que para las autoridades sanitarias tiene una doble lectura. Por un lado, evidencia una mayor circulación de la enfermedad; por otro, también muestra el impacto de las campañas de testeo y la búsqueda activa de casos que se vienen desarrollando en distintos puntos de la provincia de Salta.
Desde el Programa Provincial de VIH, ITS y Hepatitis Virales explicaron que el aumento en los registros no responde únicamente a un brote silencioso, sino también a una mejora en el acceso a la detección. En los meses en los que se contó con reactivos y se reforzaron los operativos comunitarios, se logró llegar a personas que nunca se habían testeado o que no solían concurrir al sistema de salud.
En ese sentido, remarcaron que los números oficiales reflejan a quienes efectivamente llegaron a ser diagnosticados y tratados. Es decir, no necesariamente representan la totalidad de personas infectadas, ya que muchas veces la sífilis cursa sin síntomas o con manifestaciones leves que pasan desapercibidas.
La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por una bacteria y, aunque tiene tratamiento y se cura, puede generar complicaciones graves si no se detecta a tiempo. Entre las consecuencias más serias se encuentran daños neurológicos y cardíacos, además de riesgos importantes durante el embarazo, como abortos, partos prematuros o transmisión al recién nacido.
Uno de los puntos que más preocupa a las autoridades sanitarias es el impacto en la población joven. Se trata de un grupo etario con mayor actividad sexual y, al mismo tiempo, con prácticas de cuidado irregulares. El uso inconsistente del preservativo y la falta de controles periódicos aparecen como factores centrales en el aumento de casos.
Desde Salud Pública señalaron que muchos jóvenes optan por no usar protección en sus relaciones sexuales y tampoco incorporan el hábito de hacerse controles, aun cuando no presenten síntomas. Esta combinación resulta especialmente riesgosa, ya que la sífilis puede permanecer latente durante largos períodos y seguir transmitiéndose sin que la persona lo sepa.
Para 2026, el desafío planteado por las autoridades es redoblar el trabajo en educación sexual integral, promoción de la salud y concientización sobre la responsabilidad individual. El objetivo es que la población, especialmente los más jóvenes, comprenda que la prevención no solo pasa por evitar un embarazo no planificado, sino también por protegerse de infecciones de transmisión sexual.
Otro dato relevante es que, en el caso de las mujeres, los registros suelen ser más elevados. Esto no necesariamente significa que estén más expuestas que los varones, sino que tienen mayor contacto con el sistema de salud. Muchas mujeres concurren a centros de salud y hospitales por controles de embarazo, atención de niños o consultas ginecológicas, lo que facilita la detección temprana.
Este mayor acceso al sistema público permite que se identifiquen más casos en mujeres que en hombres, quienes suelen consultar menos y más tarde. Por eso, desde el programa provincial insisten en la necesidad de que los varones también incorporen el testeo regular como parte de su cuidado de la salud.
En los últimos meses del año pasado, el número de diagnósticos aumentó de manera más marcada, en gran parte por la intensificación de las campañas de detección. Operativos comunitarios en plazas, barrios y eventos públicos acercaron el test rápido a personas que de otro modo no hubieran concurrido a un laboratorio o centro de salud.
Estos espacios de testeo cumplen un rol clave, ya que eliminan barreras administrativas y de acceso. Se trata de una prueba simple, con un pinchazo en el dedo, que en pocos minutos brinda un resultado presuntivo. En caso de dar positivo, se deriva a la persona para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento correspondiente.
Desde el sistema de salud destacan que la sífilis se cura y que el tratamiento es accesible y efectivo si se realiza a tiempo. Por eso, insisten en la importancia de no postergar la consulta ante síntomas compatibles con una infección de transmisión sexual, como lesiones que no duelen, erupciones en la piel o molestias inusuales.