El uso de vehículos todo terreno volvió a quedar en el centro de la escena este fin de semana tras un nuevo accidente de extrema gravedad ocurrido en la costa atlántica. Un joven de 27 años sufrió un violento vuelco mientras circulaba en cuatriciclo por una zona de médanos de Villa Gesell y permanece internado en estado crítico, con lesiones que comprometen seriamente su estado de salud.
El hecho se registró en el sector de médanos cercano al camping Pucará, un área frecuentada tanto por turistas como por aficionados a este tipo de rodados. Por motivos que aún se investigan, el conductor perdió el control del cuatriciclo, que terminó dando varios tumbos sobre la arena. La violencia del impacto le provocó un traumatismo encéfalo craneano grave, además de lesiones faciales y múltiples politraumatismos.
La víctima, oriunda de Guernica, fue asistida en el lugar y trasladada de urgencia en ambulancia al hospital de Pinamar. Debido a la complejidad del cuadro, quedó internada en terapia intensiva, bajo estricta supervisión médica. Los profesionales que lo atienden calificaron su estado como crítico y señalaron la necesidad de una derivación a un centro de mayor complejidad para continuar con el tratamiento.
Durante las horas posteriores al accidente, el equipo de salud trabajó en la estabilización del paciente para concretar un traslado aéreo sanitario. El procedimiento, habitual en este tipo de emergencias, resulta clave para reducir los tiempos y garantizar una atención especializada ante lesiones neurológicas severas, consideradas de alto riesgo.
El episodio volvió a encender las alarmas sobre el uso de cuatriciclos y otros vehículos todo terreno en zonas de médanos, una práctica que se repite cada temporada alta y que, pese a las advertencias y controles, continúa dejando heridos graves. Las características del terreno, la velocidad y la falta de protección adecuada suelen ser factores determinantes en este tipo de siniestros.
En ese contexto, otro caso ocurrido días atrás mantiene en vilo al sistema de salud y a la comunidad. Se trata de Bastián, un niño de 8 años que sufrió un grave accidente mientras viajaba en un UTV en la localidad de Pinamar. El menor fue trasladado de urgencia en helicóptero sanitario al Hospital Provincial Materno Infantil de Mar del Plata, donde permanece internado.
Según el último parte médico oficial, el paciente pediátrico no presentó cambios significativos en su estado de salud. Continúa estable dentro de un cuadro crítico, con coma farmacológico inducido y asistencia respiratoria mecánica, como consecuencia de las severas lesiones sufridas en el impacto.
El equipo médico que lo atiende informó que el niño permanece bajo monitoreo permanente tras la intervención quirúrgica realizada luego de su ingreso. La prioridad, indicaron, es sostener la estabilidad clínica y evaluar su evolución neurológica antes de avanzar, de manera gradual, con el descenso de la sedación.
Ambos episodios, ocurridos con pocos días de diferencia y con vehículos similares, reavivaron el debate sobre los riesgos asociados al uso recreativo de rodados todo terreno en zonas turísticas. Si bien se trata de actividades populares en destinos de playa, los accidentes graves y fatales se repiten año tras año, especialmente cuando no se respetan las medidas de seguridad básicas.
Especialistas en emergentología advierten que los traumatismos de cráneo y los politraumatismos son las lesiones más frecuentes en este tipo de siniestros, y que el tiempo de respuesta y la complejidad del traslado resultan determinantes para la evolución de los pacientes. En muchos casos, la derivación aérea se convierte en la única alternativa para acceder rápidamente a cuidados de alta complejidad.
Mientras el joven accidentado en Villa Gesell permanece en estado crítico y a la espera de su evolución, y el niño continúa internado en Mar del Plata, ambos casos funcionan como un nuevo llamado de atención sobre una problemática que se repite cada verano y que vuelve a dejar consecuencias graves.