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SIGUE LA POLÉMICA

Romero defiende al Chaqueño y cuestiona a la supuesta asociación

Señaló que la entidad en cuestión no existe formalmente y destacó el respaldo del público al artista.

Romero defiende al Chaqueño y cuestiona a la supuesta asociación

El ex senador nacional por Salta, Juan Carlos Romero, rompió el silencio sobre la polémica que se desató tras la participación del Chaqueño Palavecino junto al presidente Javier Milei en el Festival Nacional de la Doma y el Folclore de Jesús María. A través de un mensaje en la red social X, Romero cuestionó la legitimidad de la Asociación Federal de Raíces Criollas, la entidad que supuestamente había expulsado al cantante.

“Ya lo dijo Groucho Marx, que nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo”, escribió Romero, trazando un paralelo con la situación de Palavecino. Para el ex legislador, el músico salteño no podía ser expulsado de una asociación “a la que nunca perteneció” y que “parece que no existe”. Además, cerró su mensaje con un elogio al artista: “El Chaqueño Palavecino pertenece al pueblo y tal vez ese sea el mejor carnet de socio que uno puede tener”.

La controversia comenzó a circular el lunes 26 de enero, cuando se difundió un comunicado que anunciaba la expulsión del Chaqueño. Rápidamente, el mensaje se viralizó en redes sociales y generó debate en distintos medios. Sin embargo, investigaciones posteriores revelaron que la Asociación Federal de Raíces Criollas no tiene existencia legal ni registros institucionales formales. Según los datos recabados, la entidad funciona únicamente como una página de Facebook, sin personería jurídica ni antecedentes verificables.

Incluso se constató que la página había sido creada en 2017 bajo otro nombre y que el mismo día del comunicado cambió su denominación a Asociación Federal de Raíces Criollas. Publicaciones posteriores en la cuenta mostraron un tono irónico, lo que terminó de exponer el carácter apócrifo del espacio y relativizar el alcance del pronunciamiento.

El Chaqueño Palavecino también se manifestó sobre la situación desde un primer momento, cuestionando la existencia de la asociación y reclamando que se verifique si contaba con personería jurídica. El cantor reafirmó que no se sentía expulsado de ningún ámbito al que no perteneciera y defendió su decisión de compartir escenario con el presidente. Subrayó que su identidad como artista popular trasciende banderas políticas y que el folclore es patrimonio cultural de todo el pueblo argentino.

El respaldo social al Chaqueño quedó en evidencia durante y después del Festival de Jesús María, donde el público celebró su actuación sin distinciones políticas. La controversia, más que afectar la imagen del artista, generó un debate sobre la representatividad de entidades folclóricas y la necesidad de verificar la legitimidad de comunicados antes de que se viralicen en redes.

Romero, al remarcar que el cantante “pertenece al pueblo”, puso el foco en la valoración del público sobre cualquier sanción formal. Su mensaje se suma a una corriente de defensa cultural que resalta el rol del folclore como patrimonio compartido y no como herramienta de disputas políticas.

La polémica también abrió un debate sobre la presencia de artistas en eventos donde participan figuras políticas. En este caso, la reacción de Palavecino y de Romero muestra que, aunque los escenarios puedan generar controversia, la percepción social y el reconocimiento del público siguen siendo determinantes en la construcción de la carrera y la legitimidad de los artistas folclóricos.

La situación del Chaqueño Palavecino recuerda a otras ocasiones en que la política y el folclore se cruzan, pero con la particularidad de que en esta oportunidad la supuesta sanción provino de una entidad inexistente, lo que convirtió el episodio más en un fenómeno mediático que en una disputa formal dentro del ámbito cultural.

Con la aclaración de Romero y la postura del propio artista, la controversia parece haberse despejado, dejando en evidencia que el Chaqueño Palavecino sigue siendo uno de los referentes más respetados del folclore argentino, especialmente en Salta, su tierra natal. La discusión terminó destacando la importancia del público como verdadero “socio” del cantor, un reconocimiento que ninguna institución formal puede reemplazar.


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