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Rutas complicadas en Salta con tramos cortados y agua en la calzada

Recomiendan extremar precauciones antes de viajar.

Rutas complicadas en Salta con tramos cortados y agua en la calzada

El estado de las rutas en Salta muestra un escenario complejo este domingo, con circulación habilitada en la mayor parte de la red vial, pero atravesada por múltiples advertencias que obligan a manejar con extrema precaución. La presencia de agua sobre la calzada, tramos deteriorados, sectores directamente intransitables y obras en ejecución configuran un panorama que requiere atención constante por parte de los conductores.

Uno de los puntos más críticos se ubica en el norte provincial, donde se registran cortes totales que afectan la conectividad en zonas clave. En la Ruta Nacional 86, el tramo posterior al kilómetro 10 hasta la zona de Río Tonono permanece inhabilitado, lo que complica seriamente el tránsito en esa región. A esto se suman caminos vecinales y rutas provinciales en el departamento Rivadavia, que continúan anegados por agua y barro, volviéndose directamente imposibles de transitar.

En el departamento Orán también se concentran varios factores de riesgo. La Ruta Nacional 34 presenta condiciones irregulares entre Pichanal y la ciudad de Orán, con baches de consideración, presencia de animales sueltos y banquinas en mal estado. Este combo obliga a reducir la velocidad y extremar la atención, sobre todo durante horarios de mayor circulación. En tanto, la Ruta Nacional 50 muestra tránsito reducido en cercanías del río Pescado, donde el agua acumulada genera demoras y posibles inconvenientes.

Más al este, en el departamento San Martín, distintas rutas presentan un deterioro visible en la calzada, sumado a sectores con acumulación de agua y tránsito intenso durante el fin de semana. Estas condiciones aumentan el riesgo de accidentes, especialmente para quienes no conocen el estado actual de los caminos o circulan de noche.

La situación no mejora en el sur provincial. En Anta, la Ruta Nacional 16 registra sectores con media calzada habilitada debido a daños en la infraestructura, lo que genera cuellos de botella y una circulación más lenta, particularmente por la alta presencia de camiones. En Metán, en tanto, continúan los trabajos viales sobre la traza de la Ruta 9/34, con desvíos y señalización que obliga a reducir la velocidad y mantenerse alerta.

Las zonas turísticas tampoco están exentas de complicaciones. En los Valles Calchaquíes, la Ruta Nacional 68 presenta puntos críticos como la Garganta del Diablo y La Yesera, donde existe riesgo de derrumbes y crecidas repentinas en caso de lluvias. Estas condiciones pueden cambiar de forma abrupta, por lo que se recomienda especial cuidado al circular por estos sectores muy transitados por visitantes.

Por su parte, la Ruta Nacional 40 también presenta dificultades, con presencia de agua sobre la calzada en algunos tramos y sectores que requieren vehículos en buen estado o adecuados para caminos más exigentes. Esto impacta tanto en residentes como en turistas que recorren uno de los corredores más emblemáticos del país.

En las zonas de montaña, el panorama suma otros factores de riesgo. Tanto la Ruta Nacional 51 como la Ruta Provincial 33 registran calzada resbaladiza, presencia de neblina y baja visibilidad en distintos momentos del día. Estas condiciones, típicas de áreas de altura, pueden variar rápidamente y sorprender a quienes no están habituados a conducir en estos entornos.

Además, varias rutas provinciales continúan directamente intransitables, entre ellas la RP 156, la RP 6 y distintos tramos en el departamento Rivadavia. En otros sectores, si bien la circulación está habilitada, existen fuertes restricciones que obligan a manejar con suma cautela y respetar cada indicación vial.

En este contexto, las autoridades recomiendan evitar traslados innecesarios hacia las zonas más afectadas, especialmente aquellas impactadas por lluvias recientes. También insisten en la importancia de consultar el estado actualizado de las rutas antes de emprender cualquier viaje, ya que las condiciones pueden modificarse en pocas horas.

La combinación de factores climáticos, deterioro estructural y alto tránsito configura un escenario que exige responsabilidad al volante. Respetar la señalización, mantener una velocidad prudente y prever posibles demoras son claves para reducir riesgos en un fin de semana donde moverse por las rutas salteñas demanda más atención de lo habitual.


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