El Registro Civil de Salta salió a aclarar su postura frente a la polémica generada por un casamiento que despertó dudas por el lugar y la modalidad en que se realizó. Desde el organismo fueron contundentes: no hubo participación de funcionarios provinciales ni intervención administrativa en ese acto.
La subsecretaria del área, María Fernanda Ubiergo, aseguró que tras revisar internamente la situación no encontraron ningún vínculo con la ceremonia. Según explicó, ni el personal ni la documentación utilizada corresponden a la provincia. Esto se verificó incluso mediante controles en todas las oficinas, lo que permitió descartar cualquier irregularidad dentro del sistema local.
De acuerdo con lo informado, el matrimonio habría sido tramitado en otra jurisdicción, ya que los contrayentes tienen domicilio en Buenos Aires. Este punto es clave, porque la normativa vigente establece que la celebración debe realizarse en el lugar donde al menos uno de los involucrados tenga residencia legal. Por ese motivo, desde Salta remarcaron que no existía competencia para intervenir en ese caso.
La funcionaria también aclaró que la pareja no realizó ninguna gestión en dependencias provinciales, lo que refuerza la idea de que el trámite se llevó adelante completamente fuera del ámbito salteño. A raíz de la repercusión pública, el organismo revisó sus registros y procedimientos, confirmando que todo se encuentra en orden.
En ese marco, Ubiergo explicó cómo funcionan los matrimonios cuando se celebran fuera de las oficinas tradicionales. Si bien existe la posibilidad de trasladar el servicio a distintos espacios mediante los llamados “libros volantes”, esto se hace bajo condiciones estrictas. Los lugares deben estar habilitados y cumplir con requisitos formales, algo que —según indicó— no coincidiría con el sitio donde se realizó la ceremonia cuestionada.
En Salta, este tipo de celebraciones fuera de sede suelen realizarse en espacios convencionales como salones de eventos, hoteles o bodegas, especialmente en zonas turísticas. Incluso mencionó casos excepcionales en lugares abiertos, pero siempre con autorización previa. La diferencia, en este caso, radica en que el evento se habría desarrollado en un entorno poco habitual y con características logísticas fuera de lo común.
Otro aspecto que se destacó es la diferencia entre la ceremonia legal y la celebración posterior. Desde el organismo explicaron que en algunas jurisdicciones, como Buenos Aires, es frecuente que el acto formal se realice en una oficina y luego se recree una “firma simbólica” durante la fiesta. Esto podría explicar ciertas imágenes o situaciones que generaron confusión en torno a la validez del casamiento.
Respecto a la posibilidad de trasladar libros oficiales entre provincias, la subsecretaria fue clara al señalar que se trata de una práctica muy poco probable. Los documentos tienen un control riguroso y no suelen salir de su jurisdicción, lo que refuerza la hipótesis de que la ceremonia legal se realizó previamente en otro lugar.
En cuanto a los controles internos, el Registro Civil de Salta aseguró que cuenta con protocolos actualizados y mecanismos de verificación permanentes. Entre ellos, se exige a los contrayentes la firma de una declaración jurada previa donde manifiestan su voluntad de casarse. Este requisito se implementó para evitar confusiones y garantizar la transparencia del proceso.
Además, se realiza un seguimiento detallado de la documentación, especialmente cuando se solicita que el acto se lleve a cabo fuera de las oficinas. El objetivo es prevenir irregularidades y asegurar que cada matrimonio cumpla con las condiciones legales establecidas.
Desde el organismo también remarcaron que, más allá de la flexibilidad para acompañar a las parejas en sus decisiones, existen límites claros vinculados a la legalidad y la habilitación de los espacios. En ese sentido, insistieron en que su rol se limita a garantizar la validez del acto administrativo, no a intervenir en la organización o logística del evento.
El caso generó sorpresa dentro del ámbito local, donde —según indicaron— los casamientos suelen ser más tradicionales y acordes a la idiosincrasia salteña. La magnitud y características de la celebración llamaron la atención, especialmente por el entorno elegido y el despliegue necesario para llevarla adelante.
Finalmente, desde el Registro Civil reiteraron que su responsabilidad es velar por la legalidad de los procedimientos en toda la provincia, tanto en la capital como en el interior, donde cuentan con más de un centenar de oficinas. Aseguraron que continúan realizando inspecciones y controles para mantener la regularidad del sistema.
La polémica, sin embargo, puso el foco en otros aspectos que exceden la competencia del organismo, como las autorizaciones del lugar y la logística del evento. Sobre esos puntos, señalaron que deberán intervenir las autoridades correspondientes para determinar si hubo o no irregularidades.