Gustavo Sáenz volvió a marcar distancia de la polarización y sostuvo que ningún dirigente tiene garantizado el respaldo electoral de cara a las próximas elecciones. El mandatario también planteó la posibilidad de que los gobernadores acuerden una candidatura presidencial común.
Durante un encuentro con periodistas, Sáenz consideró que la dirigencia política está demasiado enfocada en las discusiones electorales mientras la sociedad enfrenta dificultades económicas. En ese sentido, señaló que las prioridades pasan por llegar a fin de mes, pagar los servicios, sostener la educación de los hijos y afrontar los gastos de salud.
El gobernador valoró la baja de la inflación y el equilibrio fiscal impulsados por el Gobierno de Javier Milei, pero sostuvo que esas medidas deben complementarse con políticas que mejoren la situación económica de las familias.
Para Sáenz, la discusión política no debería quedar atrapada entre posiciones ideológicas enfrentadas. Consideró que la sociedad busca dirigentes con sentido común, capacidad de diálogo, empatía y disposición para reconocer errores.
También cuestionó la idea de una oposición claramente definida. Según planteó, el resultado electoral que permitió el cambio de gobierno expresó el rechazo a una etapa anterior, pero eso no significa necesariamente que exista conformidad con la situación actual.
En ese escenario, el gobernador dejó abierta la posibilidad de que surja una alternativa diferente para las próximas elecciones. Mencionó tanto a dirigentes políticos como a gobernadores y sostuvo que no necesariamente debe tratarse de un outsider.
Sáenz también se refirió a una eventual candidatura presidencial y explicó que, por el momento, prefiere esperar antes de tomar definiciones. La estrategia, según anticipó, podría surgir de un acuerdo entre gobernadores para definir quién tendría mejores condiciones para representar ese espacio.
El mandatario recordó experiencias anteriores de coordinación entre mandatarios provinciales y advirtió que esos intentos fracasaron cuando cada dirigente buscó posicionarse anticipadamente como candidato presidencial.
Por eso, consideró que el camino debería ser el consenso y, si fuera necesario, una interna para definir al candidato. También admitió la posibilidad de una alianza que reúna a distintos sectores políticos.
En su análisis, Sáenz remarcó que el comportamiento del electorado argentino cambió y que hoy existe una mayor identificación con las personas que con los partidos tradicionales. A su entender, esa situación obliga a los dirigentes a prestar mayor atención a las demandas concretas de la sociedad.
Finalmente, insistió en que el escenario electoral permanece abierto. “Nadie tiene el voto seguro ni asegurado”, sostuvo, al advertir que el hartazgo y la falta de respuestas pueden modificar nuevamente las preferencias de los votantes.