MÁS DE SOCIEDAD



NUEVO ATAQUE

Vandalizaron otra vez la estatua de Messi en Mar del Plata y crece la preocupación por la violencia urbana

La figura apareció con las piernas arrancadas en plena madrugada.

Vandalizaron otra vez la estatua de Messi en Mar del Plata y crece la preocupación por la violencia urbana

La estatua de Lionel Messi ubicada en una esquina céntrica de Mar del Plata amaneció nuevamente destruida, esta vez con las piernas arrancadas y el torso dañado. El ataque, ocurrido durante la madrugada del domingo, generó sorpresa entre vecinos y comerciantes, que ya habían visto la misma obra decapitada hace algunos meses. Sin responsables identificados ni un motivo claro, el episodio reavivó la preocupación por la reiteración de hechos vandálicos y por la falta de control sobre el espacio público.

El homenaje al capitán de la Selección está emplazado en la intersección de Moreno y Santa Fe, un punto muy transitado de la ciudad costera. La estatua había sido inaugurada por un bar local en 2018 y luego reconstruida en 2024 tras la euforia por la consagración argentina en el Mundial de Qatar. Desde entonces se había convertido en una atracción turística espontánea, fotografiada por visitantes que recorrían el centro. Sin embargo, la obra parece haberse transformado también en blanco frecuente de agresiones.

Quienes pasaron temprano este domingo se encontraron con la figura destruida y partes del monumento esparcidas sobre la vereda. El ataque se suma al antecedente inmediato: meses atrás, la escultura había sufrido la decapitación del busto, un daño que obligó a una restauración completa. Esta vez, el golpe fue aún mayor, ya que afecta la estructura principal y compromete la estabilidad de toda la pieza.

Los dueños del bar que impulsó el homenaje evitaron hacer declaraciones públicas. Desde su entorno dejaron trascender que la frustración es grande, no tanto por el costo económico sino por la insistencia de hechos que parecen no tener explicación y que obligan a repetir un trabajo artesanal de restauración que lleva tiempo y dedicación. Para muchos comerciantes de la zona, el caso se volvió una muestra del desgaste que sufre la ciudad ante actos de violencia urbana que pocas veces encuentran responsables.

El episodio ocurre en un contexto nacional atravesado por un fuerte conflicto entre el Gobierno y la AFA, una tensión que en las últimas semanas copó la agenda deportiva y política del país. Fallos arbitrales polémicos, declaraciones cruzadas, reclamos de distintos clubes y cuestionamientos a la conducción de Claudio “Chiqui” Tapia alimentaron un clima áspero que se expandió por redes sociales y calles de muchas ciudades, donde aparecieron muralizaciones y mensajes críticos.

Si bien no existe ninguna evidencia que relacione el ataque a la estatua con ese conflicto, el clima general de crispación hace que cualquier acto vinculado al fútbol sea interpretado bajo una mirada más amplia. Para muchos vecinos, sin embargo, la destrucción del monumento responde más a hechos aislados de vandalismo que a una intención política o futbolera. La reiteración del daño y la falta de pistas concretas llevan a pensar en grupos que actúan en la madrugada sin un objetivo más que destruir lo ajeno.

A lo largo del último año, en distintas ciudades del país se registraron daños contra murales, esculturas y placas conmemorativas, lo que generó una discusión más amplia sobre el cuidado del patrimonio urbano. En Mar del Plata, la estatua de Messi ya se había convertido en un caso testigo: pese a los sucesivos arreglos, volvió a quedar vulnerable ante quienes buscan destruirla.

Vecinos aseguran que en la zona hay cámaras de seguridad, aunque todavía no está claro si alguna registró el ataque. La falta de información oficial refuerza la sensación de desprotección. Para muchos, no es solo el daño a un homenaje deportivo, sino un síntoma de un problema más profundo ligado al aumento de agresiones en espacios públicos.

La figura de Messi, en tanto, sigue funcionando como un símbolo de unidad y orgullo nacional, incluso más allá de la pasión futbolera. Por eso, el impacto del episodio trasciende la ciudad y genera reacciones en distintos puntos del país, donde se multiplicaron los homenajes al futbolista tras el título mundial en Qatar. La destrucción repetida de una estatua que busca celebrar uno de los momentos más felices del deporte argentino resulta incomprensible para buena parte de la población.

Ahora resta saber qué decisión tomarán los impulsores del monumento: si volverán a restaurarlo, si lo trasladarán a un lugar más protegido o si dejarán de intervenirlo hasta que existan garantías para su cuidado. En cualquier caso, la imagen de la estatua mutilada deja flotando una sensación de desánimo y una serie de preguntas sobre la convivencia urbana y el respeto por los bienes comunes.

Mientras tanto, Mar del Plata vuelve a quedar en el centro de la discusión sobre cómo preservar espacios simbólicos en un contexto donde la violencia, la incertidumbre y el malestar social parecen ganar terreno. Y una vez más, la figura de Messi —ajena por completo a estas disputas— queda envuelta en un episodio que habla mucho más del momento del país que del homenajeado.


¿Te gustó la noticia? Compartíla!