Durante sus años de mayor fama, Michael Jackson llevó su particular visión del mundo mucho más allá de la música. En California tenía un enorme rancho que terminó convirtiéndose en uno de los lugares más llamativos asociados a su figura.
La propiedad, ubicada cerca de Los Olivos, en el condado de Santa Bárbara, tenía unas 2.700 acres, equivalentes a aproximadamente 1.093 hectáreas. Jackson la compró en 1988 y decidió transformarla por completo.
El resultado fue Neverland, una especie de parque de diversiones privado construido alrededor de la casa donde el artista vivió durante casi dos décadas.
De rancho a un parque de diversiones privado
Cuando Jackson adquirió el lugar, tenía el nombre de Sycamore Valley Ranch. El cantante lo rebautizó Neverland, como la isla imaginaria de Peter Pan, y empezó a modificarlo hasta convertirlo en un enorme complejo de entretenimiento.
Entre sus instalaciones había una rueda de la fortuna, calesita, autos chocadores, montaña rusa y otras atracciones, además de un arcade. También contaba con un sistema ferroviario que recorría parte de los terrenos.
El parque no era la única particularidad. Neverland también tenía un zoológico privado, donde llegaron a vivir animales exóticos, y un cine con capacidad para unas 50 personas.
La propiedad incluía además una mansión de estilo francés normando, viviendas para huéspedes, una pileta, canchas de tenis, establos y un lago artificial de aproximadamente cuatro hectáreas.