La muerte de Carlos "Indio" Solari a los 77 años volvió a poner en primer plano algunos de los momentos más recordados de su vínculo con Salta. Entre ellos, las dos multitudinarias presentaciones que ofreció como solista en el estadio Padre Ernesto Martearena, recitales que marcaron una época y que todavía hoy son recordados por miles de fanáticos de la provincia y de todo el norte argentino.
Su regreso a territorio salteño tuvo un significado especial. Hacía más de tres décadas que no tocaba en la provincia desde aquellas presentaciones realizadas junto a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en el mítico Polaco Bar, un pequeño espacio ubicado en el centro de la ciudad que funcionó durante los años de la última dictadura militar y que quedó grabado en la historia del rock local.
Ya convertido en uno de los artistas más convocantes de la Argentina, el Indio volvió a Salta el 19 de septiembre de 2009 acompañado por Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. La visita formó parte de la gira de presentación de "Porco Rex", su segundo trabajo discográfico como solista, y generó una expectativa pocas veces vista en la provincia.
El estadio Martearena lució colmado. Cerca de 40 mil personas llegaron desde distintos puntos del país para presenciar un espectáculo que muchos seguidores consideran hasta hoy como uno de los mejores conciertos de toda su etapa solista. La convocatoria desbordó hoteles, terminales y rutas, transformando a Salta en el epicentro del universo ricotero durante todo un fin de semana.
Aquella noche quedó marcada por una lista de canciones especialmente celebrada por los fanáticos. Además de los clásicos infaltables, el repertorio incluyó temas poco frecuentes en vivo, verdaderas joyas para quienes seguían cada presentación del músico. Canciones históricas de Los Redondos convivieron con el material de su carrera solista en un show que se extendió por más de dos horas.
El inicio del recital con "Fuegos de Octubre" provocó una explosión de emoción entre los presentes. A partir de allí, el público acompañó cada canción en una comunión pocas veces vista en los espectáculos masivos del país. Temas como "Divina TV Führer", "Ella debe estar tan linda" y "El arte del buen comer" fueron recibidos con una ovación especial por tratarse de composiciones que no solían formar parte habitual de los conciertos.
Como era tradición, el cierre llegó con "Jijiji", una de las canciones más emblemáticas de su carrera. El estadio completo se convirtió entonces en una gigantesca marea humana que protagonizó el famoso "pogo más grande del mundo", una imagen que quedó registrada en la memoria de quienes estuvieron presentes aquella noche.
El éxito de esa presentación fue tan contundente que el artista decidió volver poco tiempo después. El 26 de marzo de 2011 regresó a Salta para presentar oficialmente "El perfume de la tempestad", álbum que acababa de lanzar y que marcaba una nueva etapa de su carrera.
La expectativa volvió a ser enorme. Para permitir el ingreso de una mayor cantidad de espectadores, la disposición del escenario fue modificada respecto de la visita anterior, ampliando significativamente la capacidad del estadio. Una vez más, miles de seguidores provenientes de distintas provincias eligieron Salta como punto de encuentro para acompañar al músico.
El concierto incluyó gran parte de las canciones de su nuevo trabajo discográfico, aunque también dejó espacio para clásicos que desataron la euforia del público. Temas como "Cruz Diablo", "Vamos las bandas", "El lobo caído" y "El regreso de Mao" fueron algunos de los momentos más celebrados de una noche que volvió a confirmar la vigencia de su convocatoria.
En total interpretó 26 canciones y nuevamente eligió cerrar con "Jijiji", repitiendo una escena que ya formaba parte de la liturgia ricotera. Sin saberlo, aquella sería la última vez que el Indio Solari actuaría en la provincia de Salta.
Los años siguientes estuvieron marcados por una reducción progresiva de sus presentaciones públicas. En 2016 el propio artista confirmó que padecía Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que afectó su actividad artística en la última etapa de su vida. Aun así, continuó ofreciendo algunos recitales hasta concretar su última actuación en marzo de 2017, en Olavarría.
Con su fallecimiento, los recuerdos de aquellas noches históricas en el estadio Martearena volvieron a cobrar fuerza entre los fanáticos salteños. Para miles de personas, esos recitales representaron mucho más que un espectáculo musical: fueron encuentros generacionales, viajes compartidos, amistades construidas alrededor de una pasión común y momentos que permanecen intactos en la memoria colectiva.
Hoy, mientras el país despide a una de las figuras más importantes del rock argentino, Salta también recuerda aquellas dos noches en las que el Indio Solari volvió a la provincia y convirtió al Martearena en el corazón de una de las celebraciones musicales más grandes de su historia reciente.