Apenas habían pasado los 10 minutos de juego cuando hubo milagro en el área de Nueva Zelanda. Esa jugada, que tuvo como protagonista al jugador del Arsenal ingles, Leandro Trossard, y terminó con la bocha pegando en el palo y siendo sacada en la línea por Bindon cuando parecía tener destino de gol, no fue más que una premonición de lo que se vendría...
Es que Bélgica superó con autoridad al equipo oceánico, que fue poca la resistencia que pudo poner. Con una defensa firme, un arquero que está entre los mejores del mundo y lo confirmó con las pocas apariciones que el partido le pidió y varios puntos altos en el ataque, el equipo de Rudi García se adueñó del partido, de la pelota y de las jugadas más claras del partido. Y de los goles también, claro...
Es que promediando la primera mitad y después de varias jugadas asociadas que complicaron pero no lograron concretar en goles, los europeos consiguieron quebrar el cero con una pelota parada: un córner desde la izquierda terminó con Trossard empujándola casi en la línea por la complicidad de los rivales. Es que el arquero Crocombe se enceró adentro del arco y el famoso Tim Payne quedó de espaldas a la pelota y no pudo despejar.
En el arranque del complemento apareció otra vez el 10 belga para poner el segundo. Pero hubo más, porque al rato De Bruyne marcó el tercero pero reaccionó Nueva Zelanda, que por medio de Just alcanzó el descuento. Pero... Lukaku y Saelemaekers saltaron desde el banco y marcaron el cuarto y el quinto respectivamente para liquidar el 5-1.
Con la diferencia de gol a favor, Bélgica superó a Egipto y se quedó con el primer lugar del grupo, por lo que enfrentará a un tercero en 16avos y, si pasa de fase, se encontrará con Estados Unidos o Bosnia.
Festeja Bélgica (REUTERS).