Kimi Antonelli alcanzó la gloria en la Fórmula 1 y quedó en la historia grande del automovilismo. El piloto italiano de Mercedes se consagró campeón mundial tras finalizar tercero en el Gran Premio de México y se convirtió, con apenas 20 años, en el más joven en conquistar el título de la máxima categoría.
La consagración llegó después de una temporada en la que el joven corredor mostró un rendimiento sobresaliente y logró construir una ventaja decisiva sobre sus principales competidores. Antes de la carrera en el Autódromo Hermanos Rodríguez, Antonelli aventajaba por 123 puntos a su compañero de equipo, George Russell, y por 124 a Lewis Hamilton.
Con ese margen, el italiano tenía una oportunidad inmejorable para asegurar el campeonato antes de las últimas cuatro fechas del calendario. Para conseguirlo, necesitaba finalizar entre los nueve primeros puestos o esperar que sus principales perseguidores no lograran quedarse con la victoria.
Finalmente, el tercer lugar le permitió cumplir el objetivo y celebrar su primer campeonato mundial en apenas su segunda temporada en la Fórmula 1.
Un récord que llevaba años vigente
El título también tuvo un valor especial por la marca que consiguió romper. Antonelli desplazó a Sebastian Vettel como el campeón más joven de la historia de la categoría. El alemán había establecido el récord en 2010, cuando obtuvo su primera corona mundial con 23 años.
De esta manera, el italiano escribió un nuevo capítulo en los libros de la Fórmula 1 y confirmó su proyección como una de las grandes figuras de la nueva generación del automovilismo internacional.
Además, su conquista tuvo un significado especial para Italia. Antonelli se convirtió en el primer piloto de ese país en ganar un campeonato mundial desde Alberto Ascari, quien había alcanzado la gloria en 1953.
Con una temporada memorable, el joven de Mercedes no solo consiguió su primera corona, sino que también dejó atrás una marca histórica y se posicionó entre los nombres más destacados de la Fórmula 1.