El fútbol argentino empieza a tomar ritmo mientras los planteles atraviesan la pretemporada y afinan detalles de cara a una temporada que promete ser intensa. En ese contexto, la Asociación del Fútbol Argentino dio a conocer el cronograma completo de la primera fase de la Copa Argentina, un torneo que año tras año se consolida como uno de los más federales y competitivos del calendario nacional.
La edición 2026 del certamen comenzará oficialmente el domingo 18 de enero, con el estreno del actual campeón, Independiente Rivadavia, que se medirá ante Estudiantes de Buenos Aires en el estadio La Pedrera de San Luis. Ese encuentro abrirá el cuadro de los 32avos de final, instancia que se disputará de manera escalonada hasta los primeros días de abril, con sedes y horarios que en muchos casos aún deben confirmarse.
La decisión de publicar con anticipación las fechas responde a una necesidad logística de los clubes, que deben organizar viajes, pretemporadas y compromisos paralelos en el Torneo Apertura y otras competencias. La Copa Argentina, por su formato de eliminación directa, obliga a una planificación cuidadosa, especialmente para los equipos que militan en categorías de ascenso y deben afrontar largos traslados.
Entre los encuentros más esperados aparecen, como siempre, los debuts de los clubes grandes. River será el primero en salir a escena: jugará el martes 17 de febrero frente a Ciudad de Bolívar, en un cruce que, al menos en los papeles, lo tiene como amplio favorito. Boca, en tanto, hará su estreno una semana más tarde, el martes 24 de febrero, cuando enfrente a Gimnasia de Chivilcoy. En ambos casos, la AFA aún no oficializó ni el horario ni el estadio.
San Lorenzo también tendrá su presentación en marzo, cuando se mida ante Deportivo Rincón el viernes 20. Independiente, por su parte, debutará el 27 de marzo frente a Atenas de Río Cuarto, mientras que Racing cerrará la lista de los grandes el sábado 28 ante San Martín de Formosa. Todos estos cruces forman parte de una grilla cargada, que mezcla equipos históricos con clubes del interior que buscan dar el golpe.
La Copa Argentina se caracteriza precisamente por eso: la posibilidad de que instituciones con menor presupuesto y recorrido enfrenten a los gigantes del fútbol nacional en un partido único, sin margen de error. En ediciones anteriores, no fueron pocos los batacazos que dejaron en el camino a candidatos y reforzaron el atractivo del torneo para hinchas de todo el país.
Además del partido inaugural, el cronograma de enero y febrero incluye cruces interesantes como Lanús frente a Sarmiento de La Banda, Estudiantes de La Plata ante Ituzaingó, Argentinos Juniors contra Midland y una serie de encuentros que reúnen a equipos de Primera División con representantes del Federal A y la Primera Nacional. En varios casos, las sedes neutrales todavía están en evaluación, un aspecto clave para garantizar seguridad y convocatoria.
A medida que avance el calendario, marzo se perfila como uno de los meses más cargados, con una seguidilla de partidos que coincidirán con el desarrollo del Torneo Apertura. Banfield, Atlético Tucumán, Belgrano, Newell’s, Huracán y Unión son algunos de los clubes que tendrán acción en ese tramo, en una etapa donde la rotación de planteles puede resultar determinante.
Abril marcará el cierre de los 32avos de final, con cruces que incluyen a Vélez, Defensa y Justicia, Instituto y Gimnasia, entre otros. Para muchos equipos, la Copa Argentina representa una vía directa para clasificar a torneos internacionales, además de un objetivo deportivo concreto en un certamen que no da revancha.
Desde la organización remarcan que el espíritu federal sigue siendo el eje central de la competencia. La presencia de clubes de distintas provincias y categorías no solo amplía el alcance del torneo, sino que también fortalece el vínculo entre el fútbol profesional y las ligas del interior, que encuentran en esta copa una vidriera única.
Con el calendario ya definido, ahora la atención se traslada a los detalles pendientes: horarios, estadios y operativos de seguridad. Mientras tanto, los hinchas empiezan a marcar fechas en el almanaque y a palpitar una nueva edición de un torneo que, cada temporada, se encarga de recordar que en el fútbol argentino nada está garantizado.