El Banco Central de la República Argentina concretó un nuevo financiamiento externo por US$3000 millones con un grupo de bancos internacionales, en una operación clave para cumplir con los compromisos de deuda previstos para el 9 de enero. El acuerdo se estructuró mediante un repo a 372 días y se cerró con una tasa anual equivalente al 7,4%, un costo financiero más bajo que el de operaciones similares realizadas durante el último año.
El préstamo permitió completar los dólares necesarios para afrontar vencimientos que rondaron los US$4200 millones, en un contexto en el que la acumulación de reservas y la gestión de la deuda siguen siendo ejes centrales de la política económica. La operación se apoyó en la participación de seis entidades financieras de peso en el mercado internacional: Bank of China, BBVA, Deutsche Bank, Santander, JPMorgan y Goldman Sachs.
Se trata del tercer acuerdo de este tipo que la Argentina concreta con bancos internacionales en el último año. En enero se había cerrado un repo por US$1000 millones y, en junio, otro por US$2000 millones, ambos con tasas más elevadas. En esta oportunidad, además de aumentar el monto, el Gobierno logró mejorar las condiciones financieras, una señal que desde el equipo económico interpretan como parte de un proceso gradual de normalización en el acceso al crédito externo.
La operación se realizó bajo la modalidad de recompra, mediante la cual el Banco Central entrega bonos soberanos en dólares como garantía y se compromete a recomprarlos en una fecha futura a un precio previamente pactado. En este caso, los activos utilizados como colateral fueron títulos Bonares con vencimiento en 2035 y 2038, conocidos en el mercado como AL35 y AL38.
Según trascendió, las entidades participantes no aportaron todas el mismo monto. El esquema se organizó en distintas escalas y, aunque el Central recibió ofertas por alrededor de US$4400 millones, decidió adjudicar solo US$3000 millones, priorizando el costo financiero y las condiciones del acuerdo. Esta sobredemanda fue leída como una señal de interés por parte de los bancos en volver a operar con activos argentinos.
El costo del financiamiento surge de la tasa SOFR en dólares estadounidenses, a la que se le sumó un spread promedio de 400 puntos básicos. De esa combinación resulta la tasa final del 7,4% anual, que deberá afrontarse al momento del vencimiento del repo, dentro de poco más de un año.
Desde el Banco Central señalaron que este tipo de operaciones forma parte de una estrategia orientada a fortalecer las reservas internacionales y a ordenar el balance de la entidad. En esa línea, destacaron que el acceso a financiamiento en condiciones de mercado permite administrar la liquidez en moneda extranjera con mayor previsibilidad, en un escenario todavía marcado por restricciones externas y compromisos heredados.
Un punto relevante de este esquema es la articulación entre el Banco Central y el Tesoro. Si bien los dólares ingresan al balance de la autoridad monetaria, la obligación final de pago corresponde al Tesoro Nacional. Por eso, el Gobierno deberá definir el mecanismo mediante el cual se obtendrán las divisas necesarias al vencimiento del repo, ya sea a través de los fondos disponibles en la cuenta oficial o mediante la emisión de un instrumento que sea absorbido por el propio Central.
En el mercado financiero, el nuevo acuerdo fue seguido con atención, no solo por el monto involucrado, sino también por la señal que envía respecto del vínculo entre la Argentina y los grandes bancos internacionales. La mejora en la tasa respecto de operaciones previas y el interés demostrado por las entidades participantes aparecen como factores que refuerzan la expectativa oficial de recuperar, de manera gradual, el acceso al financiamiento externo.
Mientras tanto, la atención seguirá puesta en la evolución de las reservas, el cumplimiento del calendario de deuda y la capacidad del Gobierno para sostener este tipo de acuerdos en un contexto global todavía desafiante. El repo cerrado en enero se suma así a una serie de herramientas financieras que buscan ganar tiempo, ordenar las cuentas y reducir tensiones en el frente cambiario y financiero.