MÁS DE ECONOMÍA



Crisis logística

Crece la tensión en el sector del transporte por el estado de las rutas y los costos

El sector del transporte advirtió sobre un escenario crítico marcado por el deterioro de la infraestructura vial, el encarecimiento de los costos y la falta de inversión pública.

Crece la tensión en el sector del transporte por el estado de las rutas y los costos

El sistema de transporte en Argentina atraviesa una situación de fuerte deterioro, con impacto directo en la logística, los costos de traslado y la competitividad económica. Desde el sector sindical advierten que la combinación de desregulación, falta de inversión en infraestructura vial y el incremento internacional del precio del combustible está profundizando una crisis que repercute en toda la cadena productiva.

En ese marco, se señala que la ausencia de obra pública y la paralización de proyectos de mantenimiento y mejora de rutas generan un desgaste progresivo de la red vial. Esto no solo encarece el movimiento de mercaderías, sino que también impacta en el precio final de bienes y servicios, con efectos que se trasladan al consumidor.

La preocupación del sector no se limita al estado de las rutas. También se advierte sobre la falta de una política integral de transporte que ordene el sistema y garantice previsibilidad. Según planteos gremiales, la logística se volvió más costosa y menos eficiente, en un contexto donde el combustible registra aumentos atados a factores internacionales y tensiones geopolíticas.

El diagnóstico es contundente: el transporte es un engranaje central de la actividad económica, y su debilitamiento afecta tanto a la industria como al comercio interno y externo. En ese sentido, se remarca que sin conectividad adecuada no hay desarrollo sostenido posible, ya que las distancias se vuelven más caras de cubrir y los tiempos logísticos se extienden.

Mientras tanto, el Gobierno avanza con un cambio de modelo en la gestión de la infraestructura vial, basado en la concesión de corredores estratégicos. La decisión incluye la administración privada de miles de kilómetros de rutas nacionales, bajo un esquema sin subsidios estatales y con financiamiento a cargo de empresas adjudicatarias.

Este proceso se presenta como una respuesta al deterioro acumulado de la red y a las restricciones fiscales que limitan la ejecución de obra pública. La estrategia oficial apunta a transferir la inversión y el mantenimiento al sector privado, con el objetivo de mejorar estándares de servicio y reducir el gasto público.

Sin embargo, la medida también abre interrogantes en el sector del transporte y la producción, especialmente por el impacto que podrían tener los peajes y los costos asociados a la circulación. La preocupación se centra en cómo estos cambios podrían trasladarse a la estructura de precios y a la competitividad de las economías regionales.

En paralelo, se espera que las concesiones impulsen la actividad en el sector de la construcción vial, uno de los rubros más afectados por la caída de la obra pública en los últimos años. La reactivación de corredores estratégicos aparece como una señal de movimiento en un escenario económico complejo, aunque con efectos aún inciertos sobre el sistema logístico en su conjunto.

En este contexto, el debate sobre el futuro del transporte vuelve a instalarse con fuerza, atravesado por la tensión entre la necesidad de inversión en infraestructura y el modelo elegido para sostenerla. Mientras tanto, la red vial sigue siendo un punto crítico para la economía argentina y un factor clave en la dinámica productiva del país.


¿Te gustó la noticia? Compartíla!