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Mercados financieros

El riesgo país perfora los 500 puntos y mejora el clima financiero

Los bonos en dólares y la plaza local acompañaron la tendencia con mejoras moderadas.

El riesgo país perfora los 500 puntos y mejora el clima financiero

El riesgo país argentino volvió a ubicarse por debajo de los 500 puntos básicos y marcó un cambio de tendencia en los mercados financieros, en medio de un contexto internacional todavía inestable. El indicador elaborado por JP Morgan se situó en 498 unidades, su nivel más bajo desde comienzos de febrero, lo que reavivó expectativas positivas en torno a la deuda soberana.

La baja se da luego de semanas en las que el indicador había rondado nuevamente la zona de los 600 puntos, presionado por factores internos y externos. Entre ellos, la incertidumbre política local y tensiones geopolíticas en Medio Oriente habían contribuido a un clima de mayor cautela entre los inversores. Sin embargo, en los últimos días se consolidó una reversión que permitió una mejora en los activos argentinos.

En paralelo a la caída del riesgo país, los bonos soberanos en dólares registraron una suba cercana al 0,2%, acumulando una mejora del 3% en lo que va de mayo. También el mercado accionario acompañó la tendencia: el índice S&P Merval avanzó un 0,4%, en línea con un contexto internacional donde Wall Street se mantiene en niveles récord, pese a la volatilidad global.

La mejora en los activos financieros se interpreta como una señal de mayor confianza, aunque todavía dentro de un escenario de fragilidad. El objetivo de mediano plazo para el país es volver a los mercados internacionales de crédito en condiciones más favorables, lo que requeriría que el riesgo país descienda por debajo de los 400 puntos básicos, un umbral que aún aparece distante.

En el plano local, el descenso del indicador se vincula también con expectativas sobre la política económica y las señales de disciplina fiscal. La dinámica de tasas, el comportamiento del dólar financiero y las perspectivas de acumulación de reservas continúan siendo variables clave que observa el mercado para sostener esta tendencia.

A esto se suma el impacto de recientes mejoras en la calificación crediticia. En la última semana, la agencia Fitch elevó la nota del país a B- desde CCC+, lo que fue interpretado como una señal de recuperación parcial del perfil de riesgo. Otras calificadoras, en cambio, optaron por mantener sin cambios sus evaluaciones, reflejando que la percepción sigue siendo heterogénea entre los analistas internacionales.

El retroceso del riesgo país también se da en un contexto comparativo con otros momentos de la historia reciente. Para encontrar niveles similares hay que retroceder a mediados de 2018, cuando el indicador transitaba una etapa previa a un deterioro más profundo en la confianza de los mercados. En aquella oportunidad, el movimiento fue parte de una tendencia ascendente que luego derivó en mayor tensión financiera.

En el presente, el recorrido es distinto. Tras haber superado picos superiores a los 2.500 puntos en años anteriores, el indicador había iniciado una corrección significativa. Si bien en los últimos meses volvió a mostrar volatilidad, la reciente baja por debajo de los 500 puntos se interpreta como un dato relevante dentro del proceso de estabilización.

El comportamiento de los bonos y la reducción del riesgo país no garantizan aún un acceso pleno al financiamiento internacional, pero sí mejoran las condiciones de negociación y reducen el costo esperado de la deuda. Para el mercado, la continuidad de esta tendencia dependerá de la consistencia de las políticas económicas y del contexto global en los próximos meses.

 


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