En Salta, el impacto del precio de los alimentos sobre los ingresos familiares sigue en aumento y ya representa uno de los indicadores más sensibles del consumo cotidiano. Según un relevamiento privado sobre la llamada canasta alimentaria o “changuito federal”, una familia tipo salteña necesita destinar el 25,6% de dos salarios promedio registrados en la provincia únicamente para cubrir la compra mensual de alimentos y bebidas básicas.
El dato ubica a la provincia entre las jurisdicciones donde más se siente el peso de la canasta sobre los ingresos, en un contexto nacional marcado por la pérdida de poder adquisitivo y la persistente suba de precios en productos esenciales. La relación entre salarios y alimentos muestra así una presión creciente sobre los hogares, especialmente en sectores medios y trabajadores registrados.
El estudio analiza una canasta representativa del consumo mensual de un hogar compuesto por dos adultos y dos menores, con productos habituales de la mesa familiar. Entre ellos se incluyen alimentos básicos, bebidas y artículos de consumo masivo, relevados a partir de precios online que permiten comparar diferencias entre provincias.
En el último período medido, el comportamiento de los precios mostró variaciones moderadas en algunos productos, aunque con impacto acumulado en el total de la canasta. El aceite de girasol registró subas de entre 2% y 4% en la mayoría del país, mientras que en algunas provincias del norte, incluida la región, el incremento fue algo mayor. El pan lactal, en tanto, se mantuvo relativamente estable, con ajustes leves que no superaron el 2% en la mayoría de los casos.
Más allá de las variaciones puntuales, el dato central es el deterioro en la relación entre ingresos y costo de vida. En Salta, el peso de la canasta sobre los salarios aumentó 1,5% en la comparación interanual, lo que refleja una tendencia sostenida: los ingresos crecen por detrás del precio de los alimentos.
Este escenario impacta directamente en el consumo cotidiano de las familias salteñas, que ajustan compras, priorizan productos básicos y reducen gastos en otros rubros para poder sostener la alimentación del hogar. En paralelo, la dinámica inflacionaria sigue condicionando el poder de compra en toda la provincia y profundiza las diferencias con períodos anteriores.
Así, el “changuito” se consolida como un termómetro del bolsillo en Salta, donde cada vez una mayor parte del ingreso se destina exclusivamente a cubrir lo esencial.