El costo de vida volvió a mostrar un fuerte incremento y ya se necesitan más de $2,3 millones mensuales para que una familia tipo pueda ser considerada de clase media. Así lo reflejó el último relevamiento sobre ingresos y canastas de consumo, que marcó un nuevo aumento en el piso económico necesario para sostener un nivel de vida medio.
El cálculo toma como referencia a un hogar integrado por dos adultos económicamente activos, propietarios de una vivienda y con dos hijos menores. Para ese grupo familiar, el ingreso mínimo mensual quedó fijado en $2.384.515 durante abril de 2026.
La cifra surge de la actualización de la Canasta Total, que contempla alimentos, transporte, educación, salud, servicios y otros gastos cotidianos necesarios para sostener el consumo mensual de una familia. En ese esquema, el umbral de clase media se determina a partir de un valor superior al de la canasta básica total.
El informe también expuso cómo se distribuyen los distintos sectores económicos según los ingresos mensuales. Los hogares que no alcanzan a cubrir la canasta alimentaria básica son considerados indigentes, mientras que quienes superan ese nivel pero no llegan a cubrir el total de gastos esenciales quedan dentro del rango de pobreza no indigente.
Por encima de esos niveles aparece el segmento denominado “no pobres vulnerables”, integrado por familias que logran cubrir sus necesidades básicas, aunque continúan con una situación económica frágil y muy expuesta a aumentos de precios o pérdida de ingresos.
En tanto, quienes perciben ingresos de entre $1,9 millones y $2,3 millones forman parte del llamado “sector medio frágil”, una categoría que refleja la dificultad creciente para sostener el consumo y mantener cierta estabilidad económica en el contexto actual.
El relevamiento también marcó que el piso de ingresos para ser considerado clase media registró un incremento interanual cercano al 30%. Aunque el aumento quedó por debajo de la inflación acumulada en los últimos doce meses, la suba refleja la presión constante que ejercen los precios sobre la economía familiar.
Uno de los puntos que más peso tiene dentro del presupuesto mensual continúa siendo el alquiler. La diferencia entre contar con vivienda propia o tener que alquilar genera una brecha cada vez más amplia en los ingresos necesarios para sostenerse dentro de la clase media.
Según el informe, una pareja joven propietaria necesitó cerca de $1,4 millones para ubicarse dentro del sector medio. Sin embargo, en el caso de no contar con vivienda propia, el ingreso requerido ascendió a más de $1,7 millones mensuales.
La diferencia supera los $360 mil por mes y deja en evidencia el fuerte impacto que tienen los alquileres sobre la economía cotidiana. En medio de la suba de precios, los gastos vinculados a vivienda siguen absorbiendo una parte cada vez mayor de los ingresos familiares.
El escenario económico actual también muestra cómo muchas familias quedaron más cerca de los sectores vulnerables pese a mantener empleo o ingresos formales. El aumento sostenido de alimentos, servicios, transporte y educación obliga a destinar una mayor parte del salario a cubrir gastos básicos.
Mientras tanto, llegar a la clase media se vuelve cada vez más difícil para miles de hogares argentinos que ven cómo los ingresos pierden capacidad frente al avance del costo de vida.