La incertidumbre financiera volvió a golpear a la Argentina. El riesgo país escaló este jueves hasta los 915 puntos básicos, con una suba cercana al 8% respecto del cierre anterior, en una jornada marcada por fuertes pérdidas en los bonos soberanos y las acciones de empresas argentinas.
El indicador elaborado por JP Morgan se acerca nuevamente a la barrera de los 1.000 puntos, un nivel que refleja el elevado costo de financiamiento y la creciente desconfianza de los inversores sobre la capacidad del país para cumplir con sus compromisos externos.
Los títulos públicos registraron caídas de hasta el 3%, mientras que el índice Merval y los ADR argentinos que cotizan en Wall Street también operaron en baja. El escenario contrasta con lo ocurrido en julio, cuando el riesgo país había llegado a ubicarse en torno a los 400 puntos.
Uno de los factores que alimentó el pesimismo fue el resultado electoral en Estados Unidos, que debilitó las expectativas de un mayor respaldo financiero de Donald Trump al gobierno de Javier Milei.
En particular, los inversores observaban la posibilidad de activar un nuevo mecanismo de asistencia mediante el swap estadounidense, una herramienta que podía funcionar como respaldo frente a eventuales episodios de tensión cambiaria.
Con ese escenario menos favorable, el mercado comenzó a prestar mayor atención a la capacidad del Gobierno para conseguir divisas y afrontar los próximos vencimientos de deuda sin comprometer la estabilidad cambiaria.
Los vencimientos que generan preocupación
El calendario financiero representa otro desafío para el equipo económico encabezado por Luis Caputo. Entre noviembre y diciembre, la Argentina deberá afrontar pagos por aproximadamente 1.300 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional.
Sin embargo, la mayor preocupación está puesta en enero, cuando vencen alrededor de 4.400 millones de dólares correspondientes a compromisos con bonistas privados. A esa cifra se agregan obligaciones vinculadas con los Bopreales y organismos multilaterales.
Las proyecciones sobre las necesidades de financiamiento para 2027 también generan inquietud. Un análisis privado advirtió que el superávit comercial podría resultar insuficiente para cubrir todos los compromisos externos y estimó la posibilidad de un faltante de divisas de hasta 18.000 millones de dólares.
El problema central pasa por la capacidad de transformar el ingreso de dólares comerciales en recursos suficientes para afrontar los pagos de deuda y sostener el programa económico.
Presión sobre las reservas
La tensión financiera también se trasladó al mercado cambiario. Durante las últimas tres ruedas, el Banco Central no logró acumular reservas mediante compras de divisas, en un contexto de mayor demanda y dificultades para recuperar margen de intervención.
A esto se sumaron movimientos inusuales en algunos instrumentos financieros. Operadores detectaron compras oficiales de bonos ajustados por inflación y títulos duales, que llegaron a registrar subas superiores al 4% en pocos minutos.
Las operaciones se concentraron principalmente en papeles con vencimientos posteriores a 2028, lo que llamó la atención de los participantes del mercado.
Aunque esos movimientos permitieron recuperar parte del terreno perdido en determinados activos, no representaron una mejora generalizada de los títulos argentinos.
Con el riesgo país nuevamente en niveles elevados, la disponibilidad de dólares y el cumplimiento de los próximos vencimientos se convirtieron en dos variables centrales para evaluar la evolución de la economía.
La atención de los inversores estará puesta en la capacidad del Gobierno para recuperar la confianza financiera y garantizar los recursos necesarios para sostener sus compromisos.