El riesgo país argentino volvió a subir este viernes y alcanzó los 650 puntos básicos, una referencia que no se registraba desde noviembre de 2025. El indicador elaborado por JP Morgan avanzó 14 unidades durante la jornada y profundizó la tendencia alcista con la que comenzó octubre.
La nueva marca se produjo en una jornada de atención para los mercados financieros, con los inversores siguiendo de cerca la evolución de los bonos argentinos, las acciones que cotizan en Wall Street y las señales vinculadas con el financiamiento externo.
En los primeros dos días de octubre, el riesgo país acumuló una suba de 43 puntos, equivalente al 7,1%, mientras que en lo que va de 2026 el incremento llega a 79 unidades, un 13,8%, según los datos difundidos durante la rueda.
El movimiento representa una continuidad de lo ocurrido durante las últimas jornadas. El jueves, el indicador había cerrado en 636 puntos, después de sumar 29 unidades en una sola rueda y alcanzar entonces su máximo nivel del año.
El riesgo país es utilizado por los mercados como una referencia del costo adicional que enfrenta un país para financiarse respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Cuando el indicador aumenta, refleja una mayor exigencia de rendimiento sobre la deuda soberana argentina y puede encarecer el acceso al financiamiento internacional.
La evolución reciente está vinculada tanto con factores externos como con cuestiones propias de la economía argentina. Entre los elementos observados por operadores y analistas aparecen el comportamiento de las reservas internacionales, las necesidades de financiamiento en dólares para el próximo año y el escenario de los mercados internacionales.
Desde Portfolio Personal Inversiones señalaron que la combinación de factores locales e internacionales está detrás del movimiento reciente. Entre los aspectos domésticos mencionaron la desaceleración en el ritmo de compras de reservas del Banco Central, las dudas sobre el financiamiento en moneda extranjera durante 2027 y un escenario político que lleva a los inversores a concentrarse en instrumentos de plazos más cortos.
El contexto internacional también tiene incidencia. La evolución de las tasas de interés de Estados Unidos y las condiciones generales de los mercados globales pueden modificar el atractivo de los activos de países emergentes y, por esa vía, influir sobre el costo que enfrentan las economías que necesitan acceder al crédito externo.
En el caso argentino, esa situación se combina con las necesidades financieras previstas para 2027. La capacidad para conseguir dólares y refinanciar vencimientos aparece como uno de los factores observados por los inversores a la hora de evaluar los bonos soberanos.
El comportamiento de las reservas también ocupa un lugar central. Un ritmo más lento de acumulación de divisas puede generar mayor atención sobre la capacidad del país para afrontar sus compromisos externos, especialmente cuando se acercan períodos con mayores vencimientos de deuda.
El escenario se refleja además en los títulos argentinos. Durante el inicio de octubre, los bonos y las acciones locales mostraron movimientos dispares, en un mercado marcado por una mayor volatilidad. El jueves, por ejemplo, algunos bonos soberanos llegaron a registrar bajas de hasta 2,5%, mientras las acciones argentinas que cotizan en Nueva York también tuvieron una jornada negativa.
A nivel local, el S&P Merval operaba este viernes con una baja de alrededor de 0,2% medida en dólares, mientras que las acciones argentinas que cotizan en Wall Street presentaban resultados mixtos. En el mercado cambiario, el dólar oficial se ubicaba en torno a los $1.545 para la venta en las pantallas del Banco Nación durante la jornada.
En medio de este escenario, el presidente Javier Milei atribuyó el incremento del riesgo país a factores externos y sostuvo ante un foro empresario que, una vez superada esa etapa de volatilidad, el indicador debería volver a descender. Se trata de una explicación expresada por el mandatario en el marco de sus declaraciones ante empresarios.
Más allá de las distintas interpretaciones sobre las causas, el dato concreto es que el riesgo país volvió a ubicarse por encima de los 600 puntos y alcanzó su nivel más elevado desde noviembre del año pasado.
La evolución del indicador seguirá siendo observada por el mercado debido a su impacto sobre el costo de financiamiento de Argentina. Un riesgo país más elevado implica mayores rendimientos exigidos para comprar deuda soberana, mientras que una eventual reducción favorecería condiciones de financiamiento más accesibles.
Para las próximas jornadas, la atención estará puesta en la evolución de los bonos argentinos, el comportamiento de las reservas del Banco Central, las condiciones internacionales de financiamiento y las señales que pueda dar el Gobierno respecto del programa financiero para 2027.
Con el comienzo de octubre, el mercado argentino enfrenta así un escenario de mayor cautela, mientras el riesgo país acumula una nueva escalada y vuelve a ubicarse en niveles que no se observaban desde fines de 2025.