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El riesgo país volvió a superar los 600 puntos en un contexto de tensión global

También hubo movimientos en el dólar, los bonos y las acciones argentinas en Wall Street.

El riesgo país volvió a superar los 600 puntos en un contexto de tensión global

El riesgo país volvió a ubicarse por encima de los 600 puntos en una jornada atravesada por la incertidumbre global y la tensión geopolítica en Medio Oriente. El indicador elaborado por JP Morgan cerró en 602 unidades tras haber rozado niveles más altos durante el día, reflejando el impacto de un escenario externo inestable que continúa afectando a los mercados emergentes.

La suba del riesgo país estuvo acompañada por una baja en los bonos argentinos que operan en el exterior, con retrocesos que alcanzaron hasta 1%. En paralelo, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street mostraron un comportamiento dispar, con variaciones mixtas según el sector y el tipo de activo.

El clima financiero internacional estuvo influido principalmente por la escalada de tensiones en la región de Medio Oriente, donde el conflicto en curso generó preocupación en los mercados energéticos y financieros. En ese contexto, el aumento de la volatilidad impactó directamente en los activos argentinos, que suelen reaccionar con mayor sensibilidad ante cambios en el escenario externo.

En el mercado local, el índice S&P Merval registró una suba en pesos cercana al 2,8% y un avance en dólares de alrededor del 3%, medido al tipo de cambio financiero. Este movimiento reflejó un mayor apetito por activos de riesgo en la plaza porteña, aunque dentro de un contexto general de cautela.

En cuanto al dólar, las cotizaciones mostraron comportamientos divergentes. El dólar oficial se mantuvo en torno a los $1415 para la venta en las pantallas del Banco de la Nación Argentina, mientras que los dólares financieros operaron con tendencia levemente bajista. El contado con liquidación se ubicó cerca de $1468,06 y el dólar MEP alrededor de $1475, marcando una brecha que continúa siendo seguida de cerca por los operadores del mercado cambiario.

Uno de los factores que más influyó en el ánimo de los mercados fue el fuerte incremento en el precio de las materias primas energéticas. El petróleo llegó a superar los US$110 por barril durante la jornada, mientras que el gas natural también registró una suba significativa, con un salto cercano al 24% en pocos días.

Las cotizaciones internacionales del crudo Brent se mantuvieron en niveles elevados, aunque con cierta corrección hacia la zona de los US$105 por barril sobre el cierre de la rueda. Por su parte, el petróleo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) se negoció en torno a los US$96,68, consolidando un escenario de precios altos en el mercado energético global.

El aumento en el valor del petróleo y el gas responde en gran medida a la preocupación por posibles interrupciones en el suministro internacional. La tensión se centra especialmente en el estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico ubicado entre Irán y Omán, por donde circula una parte sustancial del comercio mundial de hidrocarburos.

Este corredor es considerado clave para el transporte de energía a nivel global, ya que por allí transita más del 20% del petróleo y gas que se comercializa internacionalmente. La circulación de buques petroleros en la zona se volvió más incierta en el marco del conflicto, lo que incrementa el riesgo de interrupciones en la oferta y presiona al alza los precios.

En las últimas semanas, la región ha sido escenario de ataques a embarcaciones y acciones militares que afectan directamente la logística energética. La preocupación de los mercados se centra en la posibilidad de que estos eventos escalen y afecten de manera más profunda la cadena de suministro global.

En este contexto, el comportamiento de los activos financieros argentinos se ve condicionado por factores externos más que por variables internas. La combinación de un entorno internacional volátil, el aumento en los precios de la energía y la incertidumbre geopolítica genera un escenario en el que los inversores adoptan posturas más defensivas.

Los analistas del mercado observan que, ante situaciones de este tipo, los países emergentes suelen enfrentar mayores primas de riesgo, lo que se refleja en el movimiento del riesgo país. Este indicador sintetiza la percepción de los inversores sobre la capacidad de un país para cumplir con sus compromisos de deuda, y su suba implica un encarecimiento del financiamiento externo.

En paralelo, la dinámica de los dólares financieros sigue siendo un termómetro clave para el mercado local. Las variaciones en el contado con liquidación y el MEP responden tanto a la oferta y demanda de divisas como a las expectativas económicas y políticas, que en este caso se ven influidas por el contexto internacional.

El comportamiento mixto de las acciones en Wall Street también refleja esa incertidumbre. Mientras algunos sectores logran sostenerse, otros muestran retrocesos ante la cautela de los inversores, que evalúan riesgos globales antes de tomar decisiones de inversión.

De cara a las próximas jornadas, la atención del mercado continuará puesta en la evolución del conflicto en Medio Oriente y en su impacto sobre los precios de la energía. También se seguirá de cerca el comportamiento de los bonos soberanos y la trayectoria del riesgo país, que se mantiene como uno de los principales indicadores del clima financiero para la Argentina.

 


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