El Gobierno nacional avanzó con una modificación del Régimen de Tiendas Libres de Impuestos que habilita la apertura de nuevos free shops en pasos fronterizos terrestres. La decisión quedó establecida a través del decreto 436, publicado en el Boletín Oficial, e incorpora al marco legal argentino una resolución del Mercosur vigente desde 2018.
La iniciativa apunta a fortalecer la competitividad del comercio en zonas de frontera, potenciar el turismo de paso y generar mayor movimiento económico en regiones estratégicas del país. En ese sentido, el nuevo esquema amplía el alcance de estos establecimientos, que hasta ahora funcionaban principalmente en aeropuertos, puertos y en puntos específicos como Puerto Iguazú y Ushuaia.
Con la actualización normativa, los free shops podrán instalarse en cruces fronterizos habilitados, siempre que se garantice el control aduanero correspondiente. El objetivo es asegurar que las operaciones se realicen bajo condiciones de fiscalización adecuadas y dentro del régimen de equipaje vigente para los viajeros.
El funcionamiento de estos locales requerirá una doble autorización. Por un lado, la habilitación comercial estará a cargo del Ministerio de Economía, mientras que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) será la encargada de aprobar la operatoria específica de cada punto de venta.
Los productos adquiridos en estos establecimientos seguirán sujetos a las franquicias aduaneras vigentes, lo que implica que las compras deberán ser para uso personal y no podrán destinarse a la reventa ni a fines industriales o comerciales. De esta forma, se mantiene el esquema de control sobre el ingreso de mercadería al país.
La normativa también establece límites claros sobre los artículos que podrán comercializarse. Quedan excluidos vehículos, repuestos y combustibles, alimentos, animales y plantas, armas y municiones, cigarrillos, maquinaria agrícola e industrial, electrodomésticos de gran porte, materiales de construcción y eléctricos, neumáticos y ropa o calzado, con excepción de zapatillas deportivas y ojotas.
El objetivo de estas restricciones es concentrar la oferta en productos compatibles con el régimen de equipaje y evitar distorsiones en el comercio interno. A su vez, se busca mantener un equilibrio entre la apertura comercial y la protección de determinadas cadenas productivas locales.
En paralelo, la medida se enmarca en una estrategia más amplia de integración regional y modernización de los controles fronterizos, alineada con acuerdos vigentes dentro del Mercosur. La incorporación de estos puntos de venta en pasos terrestres apunta también a ordenar el flujo de compras transfronterizas, un fenómeno habitual en distintas zonas limítrofes del país.
Con este cambio, el Gobierno busca dar un nuevo impulso a la actividad económica en los corredores fronterizos, promoviendo un esquema de consumo regulado que combine turismo, comercio y control aduanero en un mismo sistema.