La brecha de ingresos en Argentina alcanza hasta tres veces entre provincias. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires el ingreso diario ronda los USD 25, en distritos del norte no supera los USD 9, según un informe de Focus Market.
El relevamiento indica que el ingreso individual promedio es de USD 671 mensuales al tipo de cambio oficial. Con ese nivel, el país se ubica por encima de Bolivia, Paraguay y Brasil, aunque sigue por debajo de Uruguay y Chile.
Desigualdad regional de ingresos
El promedio nacional esconde fuertes diferencias territoriales. CABA lidera con un ingreso per cápita familiar de USD 762, seguida por Tierra del Fuego (USD 635) y Neuquén (USD 610).
En el otro extremo se ubican La Rioja (USD 247), Chaco (USD 255) y Formosa (USD 266), con ingresos que representan apenas un tercio de los niveles del área metropolitana.
En términos diarios, la diferencia es aún más clara:
- CABA: USD 25,41
- Tierra del Fuego: USD 21,18
- Neuquén: USD 20,36
- La Rioja: USD 8,24
- Chaco: USD 8,52
- Formosa: USD 8,89
Impacto en el poder adquisitivo
La disparidad se traslada directamente al consumo. En provincias del norte, un ingreso diario alcanza para medio kilo de carne, medio kilo de helado o cinco empanadas.
En distritos con mayores ingresos, el poder de compra mejora. En Santa Fe permite comprar un kilo de carne o nueve empanadas. En CABA, llega hasta 1,75 kilos de carne, 1,5 kilos de helado o 14 empanadas.

Brecha entre empleo formal e informal
El informe también muestra diferencias en el mercado laboral. En Santa Cruz, un trabajador informal gana 67,3% menos que uno formal, la mayor brecha del país. Le siguen Chaco (63,9%) y San Luis (62,7%).
Las menores diferencias se registran en Tierra del Fuego (31,6%), La Rioja (42,5%) y CABA (42,6%).
Desde la consultora advierten que el crecimiento medido en dólares no se distribuye de forma equitativa. Señalan que, con brechas tan marcadas entre regiones y entre empleo formal e informal, el impacto en la calidad de vida sigue siendo desigual.
En ese contexto, sostienen que la mejora sostenida depende de tres factores: estabilidad económica, inversión y mayor formalización laboral.