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Japón vuelve a comprar carne vacuna argentina después de 20 años y abre un mercado clave para el país

El Gobierno confirmó un nuevo acuerdo sanitario que permitirá ampliar el ingreso de carne bovina argentina al mercado japonés.

Japón vuelve a comprar carne vacuna argentina después de 20 años y abre un mercado clave para el país

Japón volvió a habilitar el ingreso de carne vacuna argentina después de más de 20 años, en un acuerdo que abre nuevas posibilidades para la industria frigorífica y los productores nacionales en uno de los mercados de mayor valor para la carne bovina.

El anuncio fue realizado este miércoles por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien confirmó que Argentina y Japón alcanzaron un entendimiento sobre los requisitos sanitarios necesarios para ampliar el ingreso de carne proveniente de zonas del país reconocidas como libres de fiebre aftosa con vacunación.

La medida representa un cambio importante para las exportaciones argentinas, ya que Japón había restringido el ingreso de carne bovina nacional a comienzos de la década del 2000, luego de los brotes de fiebre aftosa registrados en Argentina.

Durante años, el acceso al mercado japonés permaneció limitado. En 2018, las autoridades de ese país volvieron a autorizar la compra de carne argentina, aunque únicamente para productos provenientes de la Patagonia, considerada una región libre de aftosa sin vacunación.

El nuevo entendimiento amplía ahora esa posibilidad al resto del territorio argentino bajo el esquema sanitario de vacunación contra la fiebre aftosa.

La apertura no significa, sin embargo, que los frigoríficos argentinos puedan comenzar a enviar carne de manera inmediata. Antes de autorizar los primeros embarques comerciales, Japón realizará una auditoría del sistema sanitario argentino.

La inspección tendrá como objetivo verificar los procedimientos de control, los protocolos sanitarios y las condiciones bajo las cuales se produce y procesa la carne destinada a la exportación. A partir de esa evaluación también se determinará qué establecimientos frigoríficos podrán quedar habilitados para vender sus productos en el mercado japonés.

El proceso representa un paso previo indispensable para que la nueva apertura comercial pueda traducirse en operaciones concretas.

Un mercado de más de USD 3.000 millones

Japón es uno de los principales mercados importadores de carne vacuna a nivel mundial y representa una oportunidad de gran relevancia para Argentina.

El país asiático importa alrededor de 500.000 toneladas de carne fresca y congelada por año, por un valor que supera los USD 3.100 millones.

Se trata, además, de un mercado caracterizado por altos niveles de exigencia en materia sanitaria y de calidad. Para la industria argentina, poder ampliar el acceso implica la posibilidad de diversificar los destinos de exportación y reducir la dependencia de determinados mercados.

La llegada a Japón también podría fortalecer la presencia de la carne argentina en Asia, una región donde existe una demanda sostenida de proteínas animales y donde los consumidores valoran especialmente determinados cortes y estándares de calidad.

Desde el Gobierno nacional destacaron el trabajo conjunto realizado durante las negociaciones entre la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), la Cancillería y el Ministerio de Economía.

El proceso incluyó conversaciones técnicas y sanitarias destinadas a establecer las condiciones que deberán cumplir los productos argentinos para ingresar al mercado japonés.

El acuerdo alcanzado contempla específicamente carne procedente de zonas argentinas libres de fiebre aftosa con vacunación, una condición que hasta ahora impedía el acceso de gran parte de la producción nacional al mercado japonés.

La ampliación del mercado se produce luego de años de negociaciones y constituye una nueva posibilidad para el sector exportador argentino.

Qué falta para que comiencen los envíos

Aunque la apertura del mercado ya fue anunciada, todavía resta completar una etapa fundamental antes de que la carne argentina llegue nuevamente a las góndolas y restaurantes japoneses.

Las autoridades sanitarias de Japón deberán realizar una auditoría sobre el sistema argentino de control de la fiebre aftosa y los mecanismos de certificación utilizados para los productos destinados a la exportación.

La inspección permitirá determinar si los procedimientos cumplen con las exigencias establecidas por Japón y cuáles serán los establecimientos que podrán participar de las operaciones comerciales.

Una vez finalizado ese proceso, los frigoríficos que resulten habilitados podrán avanzar con los primeros embarques.

Esto significa que la apertura comercial tendrá un impacto progresivo y que el volumen de exportaciones dependerá, entre otros factores, de la cantidad de plantas autorizadas, los requisitos específicos para cada producto y la demanda de los compradores japoneses.

Para los frigoríficos argentinos, la habilitación representa además una oportunidad para posicionar productos de mayor valor agregado en un mercado con capacidad de pago.


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