El costo de la canasta básica volvió a incrementarse en marzo y elevó el piso de ingresos necesarios para no ser considerado pobre en Argentina. Según los últimos datos oficiales, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.434.464 para cubrir sus gastos esenciales durante el mes, en un contexto de inflación sostenida que sigue golpeando el bolsillo.
El aumento mensual de la Canasta Básica Total (CBT) fue del 2,6%, un ritmo menor al de la inflación general de marzo, que alcanzó el 3,4%. Sin embargo, el impacto acumulado en los últimos doce meses sigue siendo significativo: la CBT registró un incremento del 30,4%, lo que refleja el deterioro progresivo del poder adquisitivo.
Este indicador es clave porque marca el umbral de la pobreza. Es decir, aquellos hogares cuyos ingresos no alcanzan ese monto quedan por debajo de esa línea. En paralelo, también subió la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que define el nivel de indigencia. En marzo, ese conjunto de productos esenciales para la subsistencia aumentó 2,2%, llevando el costo a $658.011 para una familia tipo.
Los números muestran con claridad la presión que enfrentan los ingresos. Una persona sola necesitó $464.227 para no ser pobre, mientras que un hogar de tres integrantes requirió $1.142.001. En tanto, una familia de cinco personas debió contar con al menos $1.508.740 para superar ese umbral.
En el caso de la indigencia, los valores también reflejan una suba sostenida. Una persona necesitó $212.948 para cubrir la alimentación básica, mientras que una familia de tres integrantes requirió $523.853. Para un hogar de cuatro personas, el ingreso mínimo fue de $658.011, y en familias de cinco integrantes ascendió a $692.083.
Detrás de estos números aparece un fenómeno que se mantiene constante: el fuerte peso de los alimentos dentro del gasto mensual. Este rubro volvió a ser uno de los principales impulsores de la inflación, afectando especialmente a los sectores de menores ingresos, donde el consumo básico representa la mayor parte del presupuesto.
A nivel general, la inflación de marzo se ubicó en 3,4%, mostrando una aceleración respecto al mes anterior. En el primer trimestre del año, el aumento acumulado fue del 9,4%, mientras que la variación interanual alcanzó el 32,6%.
Entre los rubros que más aumentaron durante el mes se destacó el de vivienda, agua, electricidad y gas, lo que sumó presión sobre los gastos fijos de los hogares. Sin embargo, alimentos y bebidas no alcohólicas volvieron a tener la mayor incidencia en todas las regiones del país, consolidándose como el principal factor de preocupación en la economía cotidiana.
En este escenario, los datos reflejan una realidad que se vuelve cada vez más exigente para las familias. La distancia entre los ingresos y el costo de vida continúa siendo un desafío central, mientras los aumentos, aunque moderados en términos mensuales, siguen acumulando impacto en el día a día.