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Actividad industrial

La industria argentina sufre una de las peores caídas del mundo

Un informe privado ubicó al país entre las economías con peor desempeño industrial en los últimos dos años. Mientras varias naciones de la región crecen, en Argentina cerraron miles de fábricas.

La industria argentina sufre una de las peores caídas del mundo

La actividad industrial argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Un informe reciente elaborado por la consultora Audemus ubicó al país entre las economías con mayor retroceso en producción manufacturera a nivel global. En el relevamiento, que analizó el desempeño de 56 países, Argentina aparece con una caída promedio de 7,9% en los últimos dos años, un descenso solo superado por Hungría.

El dato encendió alertas en el sector productivo porque refleja una contracción comparable con los niveles registrados durante la pandemia, cuando gran parte de la actividad económica mundial se paralizó. En el actual contexto, la baja industrial se explica por una combinación de factores que incluyen la caída del consumo interno, cambios en la política económica y un escenario internacional que favorece a otros mercados.

El informe destaca que, mientras algunas economías experimentaron retrocesos, muchas otras lograron expandir su producción industrial con fuerza. En Asia, por ejemplo, varios países lideran el crecimiento global. Taiwán registró un aumento del 32,3% en su actividad manufacturera, Vietnam creció 23,8% y China avanzó 13,3%. Estas cifras contrastan con el desempeño argentino y marcan la distancia entre las estrategias productivas aplicadas en diferentes regiones del mundo.

En Europa también se registraron caídas, aunque menores que la de Argentina. Bulgaria mostró un retroceso de 6,7%, Alemania de 6,3% e Italia de 4,8%. Canadá, por su parte, registró una baja de 5,2%. Aun así, la contracción local aparece entre las más pronunciadas dentro del conjunto de economías analizadas.

Uno de los puntos centrales del estudio es que el retroceso industrial no responde únicamente a factores internacionales. Según la consultora, el escenario argentino está marcado principalmente por decisiones económicas internas que impactaron directamente sobre el sector productivo.

Entre las variables señaladas aparecen el nivel del tipo de cambio, la apertura comercial y la falta de políticas de estímulo específicas para la industria. Desde esta perspectiva, el informe sostiene que el encarecimiento del dólar para la producción local y la mayor competencia externa generaron dificultades para muchas empresas manufactureras.

La estrategia económica del Gobierno, basada en una menor intervención estatal y en la liberalización de mercados, es uno de los ejes del debate. Desde la administración nacional defienden este enfoque y consideran que la apertura y la competencia permitirán ordenar la economía y generar crecimiento a largo plazo.

El ministro de Economía, Luis Caputo, relativizó el impacto de la pérdida de empleos en el sector industrial. En declaraciones recientes sostuvo que la dinámica del mercado laboral actual permite que quienes pierden un trabajo encuentren nuevas oportunidades en poco tiempo. Según su mirada, el problema no radica en la apertura económica sino en la existencia de esquemas que durante años protegieron a determinados sectores.

En la misma línea, el presidente Javier Milei ha cuestionado reiteradamente el modelo de desarrollo basado en subsidios a la industria. En distintos discursos señaló que la economía argentina debe avanzar hacia un sistema donde las empresas compitan sin asistencia estatal permanente.

Sin embargo, el sector industrial plantea un diagnóstico diferente. Empresarios y cámaras fabriles advierten que la velocidad de los cambios económicos y la falta de herramientas de acompañamiento generan un escenario complejo para muchas compañías.

Los datos del mercado laboral reflejan parte de ese impacto. Entre 2023 y 2025, unas 2.436 fábricas dejaron de pagar aportes vinculados a riesgos del trabajo, un indicador que suele utilizarse para medir el cierre o la paralización de establecimientos industriales. Esa cifra representa alrededor del 5% del total de plantas manufactureras del país.

La caída en la actividad también se refleja en el uso de la capacidad instalada. Actualmente se ubica en torno al 57,9%, uno de los niveles más bajos registrados fuera de los períodos de crisis sanitaria global. Este indicador muestra qué porcentaje de las máquinas y equipos disponibles en la industria están efectivamente en funcionamiento.

Cuando la capacidad instalada cae, significa que las empresas producen menos de lo que podrían fabricar en condiciones normales. Esto suele ocurrir cuando la demanda disminuye o cuando las compañías enfrentan dificultades para sostener su producción.

En paralelo, el empleo industrial también se redujo de manera significativa. En los últimos dos años se perdieron cerca de 73.000 puestos de trabajo en el sector manufacturero, lo que representa aproximadamente el 6% del total del empleo industrial registrado.

Aunque durante parte de 2024 se observó una leve recuperación, el informe señala que desde finales de 2025 la tendencia volvió a deteriorarse y el retroceso se consolidó nuevamente.

La comparación con otros países de la región también genera preocupación entre los industriales. Mientras Argentina muestra números negativos, varias economías latinoamericanas lograron mejorar su producción manufacturera.

Brasil, por ejemplo, registró un crecimiento industrial del 3,5%. Chile avanzó 5,2%, Perú alcanzó un aumento de 6,5% y Uruguay creció 3,7%. Incluso economías de mayor tamaño como México o Colombia mantuvieron una relativa estabilidad, con caídas muy leves cercanas al 0,5%.

En el caso de Brasil, el informe destaca la implementación de políticas específicas para impulsar sectores clave de la industria. Entre ellas se menciona el programa Mover, orientado a incentivar la producción automotriz y la innovación tecnológica en ese rubro.

Además, el país vecino mantuvo un tipo de cambio competitivo para favorecer la producción local y las exportaciones industriales, una estrategia que según los analistas contribuyó a sostener el crecimiento del sector.

Para los especialistas que elaboraron el estudio, la comparación regional muestra que el contexto internacional no explica por sí solo el retroceso argentino. De acuerdo con su análisis, las decisiones de política económica tienen un peso determinante en el desempeño industrial.

En este escenario, las entidades empresarias comenzaron a manifestar su preocupación de manera cada vez más explícita. La Unión Industrial Argentina (UIA) y la Asociación Empresaria Argentina (AEA) plantearon la necesidad de mantener un diálogo más fluido con el Gobierno nacional para analizar el futuro del sector.

Desde la conducción de la UIA sostienen que el ajuste macroeconómico es necesario para estabilizar la economía, pero consideran que debe estar acompañado por medidas que permitan sostener la actividad productiva y el empleo.

El reclamo central apunta a la necesidad de generar condiciones que faciliten la inversión, mejoren la competitividad y eviten el cierre de empresas que hoy enfrentan dificultades para continuar operando.

En el sector industrial existe preocupación por la posibilidad de que la tendencia negativa continúe durante los próximos meses si no se generan cambios en el escenario económico.

El informe de Audemus advierte que, sin una estrategia orientada a fortalecer la producción manufacturera, la caída podría profundizarse. En ese marco, el debate sobre el rol del Estado, la apertura económica y las políticas industriales vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica del país.

La evolución de la industria será clave para determinar el rumbo de la economía argentina en los próximos años. El sector manufacturero no solo genera empleo y valor agregado, sino que también cumple un rol estratégico en el entramado productivo nacional.

Por ahora, los números muestran un panorama complejo y un debate abierto sobre cuál es el camino más adecuado para recuperar el crecimiento industrial y evitar que la caída se prolongue en el tiempo.


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