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Los salarios volvieron a perder contra la inflación en marzo

Los salarios registrados subieron 3% en marzo, pero quedaron por debajo de la inflación mensual de 3,4%. El deterioro del poder de compra se profundiza en el sector privado formal.

Los salarios volvieron a perder contra la inflación en marzo

Los salarios registrados volvieron a quedar por debajo de la inflación durante marzo y el poder adquisitivo sigue mostrando señales de deterioro en gran parte del mercado laboral formal. Mientras los precios avanzaron 3,4% en el tercer mes del año, los ingresos de los trabajadores registrados subieron en promedio 3%, lo que volvió a marcar una pérdida frente al costo de vida.

La diferencia impactó principalmente en el sector privado registrado, donde los incrementos salariales fueron más moderados. En ese segmento, los sueldos avanzaron apenas 2,1% mensual, muy por debajo del índice inflacionario. En contraste, el sector público mostró una mejora más importante, con subas que rondaron el 5%, mientras que los trabajadores no registrados reflejaron un incremento de 4,7%, aunque esos datos corresponden a meses anteriores debido al retraso estadístico con el que se mide el empleo informal.

El escenario confirma una tendencia que viene repitiéndose desde hace varios meses: la desaceleración de la inflación todavía no logra traducirse en una recuperación real de los ingresos. Aunque el ritmo de aumento de precios es menor al de otros períodos, los salarios continúan corriendo desde atrás y el consumo siente el impacto.

En la comparación interanual, los salarios registrados acumularon una suba de 28,1%, mientras que la inflación anual alcanzó el 32,6%. Esto significa que los trabajadores formales también perdieron capacidad de compra en el último año. Dentro de ese universo, el sector público mostró un incremento de 29,6% y el privado registrado de 27,5%.

El primer trimestre del año tampoco dejó señales alentadoras para el bolsillo. Entre enero y marzo, los salarios formales acumularon una mejora de 7%, pero la inflación en el mismo período llegó a 9,4%. La diferencia volvió a reflejarse en el día a día, especialmente en rubros sensibles como alimentos, servicios y tarifas.

Los datos también muestran diferencias entre los distintos niveles del Estado. En marzo, los salarios del sector público nacional crecieron 5,8%, mientras que en las provincias el aumento promedio fue de 4,7%. En ambos casos lograron ubicarse por encima de la inflación mensual, aunque todavía arrastran pérdidas acumuladas de meses anteriores.

La caída del salario real se convirtió en una de las principales preocupaciones económicas para los trabajadores registrados. En el sector privado formal, la pérdida de poder adquisitivo ya lleva varios meses consecutivos y golpea de lleno al consumo interno, uno de los motores tradicionales de la actividad económica.

El contexto también genera presión sobre las negociaciones paritarias. Muchos acuerdos salariales quedaron rápidamente desactualizados frente a la inflación y varios gremios comenzaron a reclamar revisiones para evitar un mayor deterioro de los ingresos. Sin embargo, la desaceleración de la economía y la menor actividad en distintos sectores complican la posibilidad de mejoras más agresivas.

En paralelo, el empleo informal sigue mostrando variaciones más altas en términos porcentuales, aunque parte de niveles salariales mucho más bajos y con menor estabilidad. Además, los datos del sector no registrado se publican con varios meses de demora, por lo que no reflejan el escenario actual de manera inmediata.

Con este panorama, marzo volvió a dejar una señal de alerta para el mercado laboral argentino. Aunque la inflación mostró cierta moderación respecto de otros períodos, los salarios todavía no logran acompañar el ritmo de los precios y la recuperación del poder adquisitivo continúa siendo una deuda pendiente para millones de trabajadores.

 


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