Marzo empieza con una nueva tanda de aumentos que vuelve a poner en alerta a los hogares argentinos. En un contexto de inflación sostenida y con varios meses consecutivos de aceleración en los precios, el tercer mes del año trae ajustes en alquileres, tarifas de servicios públicos, medicina prepaga, transporte y peajes. El impacto será directo en el bolsillo y, a la vez, sumará presión a los índices inflacionarios de las próximas semanas.
El esquema de actualizaciones mensuales ya forma parte de la rutina económica. Facturas, contratos y abonos llegan con cifras renovadas que obligan a recalcular gastos y reorganizar presupuestos familiares. La tendencia no es nueva, pero cada incremento acumula peso en una economía que todavía no logra estabilizarse.
En el caso de los alquileres, los contratos firmados bajo la ley anterior —ya derogada— deberán ajustarse según el Índice de Contratos de Locación (ICL). Para marzo, la actualización interanual alcanza el 33,8%. Si bien el porcentaje es levemente inferior al registrado en los primeros meses del verano, cuando los ajustes superaron el 34% y el 36%, el número sigue siendo elevado para quienes destinan buena parte de sus ingresos a la vivienda.
El ICL combina la evolución de la inflación y de los salarios formales, y durante el último año mostró fuertes variaciones. Ahora, la curva evidencia una desaceleración moderada respecto de los picos anteriores, aunque en términos concretos implica subas significativas en los montos mensuales que deben afrontar los inquilinos. En muchos casos, el alquiler representa el gasto más importante del hogar, por encima incluso de los servicios.
A la par, las tarifas de electricidad y agua volverán a actualizarse. El esquema oficial establece ajustes periódicos atados a la evolución de los precios, por lo que las próximas facturas llegarán con incrementos. Si bien restan definiciones sobre los cuadros tarifarios finales en cada jurisdicción, ya se anticiparon subas que, en algunos distritos, oscilarán entre el 12% y el 17%, según el nivel de ingresos del usuario y la categoría de segmentación.
En cuanto al servicio de agua potable y saneamiento, continúa la política de incrementos mensuales. En el área atendida por AySA, el ajuste ronda el 4%. Aunque el porcentaje parece menor frente a otros rubros, el efecto acumulativo mes a mes termina sintiéndose en el total de gastos fijos. Electricidad y agua son consumos esenciales, por lo que no ofrecen demasiado margen para recortes sin afectar la calidad de vida.
El sistema de salud privado también aplicará nuevos valores. Las empresas de medicina prepaga informaron que en marzo los planes tendrán aumentos que se ubicarán entre el 2,9% y el 3,2%, dependiendo de la firma, el tipo de cobertura y la región. Se trata de ajustes en línea con la variación reciente del índice de precios.
Entre las principales compañías, Avalian aplicará una suba del 3,2%, mientras que Swiss Medical, Medifé, Omint, Accord, Sancor Salud, Hospital Italiano, Hospital Alemán y Luis Pasteur rondarán incrementos cercanos al 2,9%. Para los afiliados, cada punto porcentual se traduce en cuotas mensuales más altas, en un contexto donde muchas familias evalúan cambiar de plan o directamente dar de baja el servicio ante la imposibilidad de sostenerlo.
El sector sanitario atraviesa además tensiones financieras vinculadas a demoras en los pagos y a la estructura de costos, lo que genera preocupación por la continuidad y calidad de las prestaciones. Así, el aumento de las cuotas aparece como una herramienta para sostener el funcionamiento del sistema, aunque implica una carga adicional para los usuarios.
En materia de transporte, el boleto de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires tendrá un incremento del 7,6%. Con la tarjeta SUBE registrada, las tarifas se ubicarán entre $700 y casi $960, según la distancia recorrida. Para quienes no tengan la tarjeta nominalizada, los valores serán considerablemente más altos y superarán los $1.100 en los tramos más cortos.
Aunque estos valores corresponden al AMBA, funcionan como referencia en la discusión nacional sobre subsidios y tarifas. En distintas ciudades del interior, el precio del boleto urbano ya se encuentra en niveles similares o incluso superiores, lo que refleja el peso creciente del transporte en el gasto cotidiano de trabajadores y estudiantes.
A esto se suma el incremento en los peajes de rutas nacionales concesionadas. La Dirección Nacional de Vialidad autorizó una actualización de hasta el 19% en los cuadros tarifarios administrados por Corredores Viales S.A. Los nuevos valores ya entraron en vigencia y alcanzan a distintos tramos a lo largo del país.
Para vehículos de hasta dos ejes y altura estándar, las tarifas parten de $1.500 en rutas nacionales, mientras que las categorías de mayor porte —como camiones de cinco o seis ejes— pueden abonar desde $7.500 en adelante. En autopistas específicas, como la Riccheri, también se aplican valores diferenciados y montos mayores en hora pico.
El aumento de los peajes impacta tanto en conductores particulares como en el transporte de cargas. En este último caso, el efecto puede trasladarse a los precios finales de productos y alimentos, dado que el costo logístico forma parte de la estructura general. Así, cada ajuste en rutas y autopistas tiene un efecto indirecto sobre la inflación.
Con este panorama, marzo se perfila como un mes de fuerte presión sobre los ingresos. La combinación de alquileres más altos, tarifas en alza, cuotas de salud actualizadas y transporte más caro obliga a las familias a revisar números y priorizar gastos. En muchos hogares, el margen para el ahorro es prácticamente inexistente.
La dinámica de aumentos mensuales se consolidó como un rasgo estructural de la economía argentina reciente. Aunque algunos porcentajes muestran leves desaceleraciones respecto de meses anteriores, el acumulado sigue siendo significativo. Cada rubro, por separado, puede parecer manejable; en conjunto, conforman un escenario exigente.
Mientras tanto, la inflación continúa siendo el termómetro central. Los incrementos de marzo no solo impactarán en la economía doméstica, sino que también incidirán en los próximos índices oficiales. En un país donde los precios marcan el ritmo de la agenda pública, el inicio del mes vuelve a estar atravesado por una palabra que se repite: aumentos.