El mercado financiero internacional volvió a mostrar signos de inestabilidad y el impacto repercutió directamente en los activos de la Argentina. Las acciones de empresas nacionales que cotizan en Wall Street registraron caídas generalizadas al inicio de la jornada, marcadas por un clima generalizado de cautela entre los inversores internacionales.
A este panorama se le sumó un retroceso en la cotización de los bonos soberanos de hasta un 1%, lo que empujó el índice de riesgo país por encima de la barrera de los 490 puntos básicos.En la plaza cambiaria local, los tipos de cambio mostraron movimientos alineados a la tendencia de las últimas rondas.
El dólar oficial cotizó en torno a los $1530 para la venta en el Banco Nación, mientras que las opciones financieras operaron con el MEP en $1537 y el Contado con Liquidación (CCL) rondando los $1595. Entre las firmas argentinas cotizantes más afectadas en la apertura se destacaron IRSA con un retroceso de 2,3%, BBVA con un 1,8% y Edenor con una baja del 1,5%. El origen principal de esta sangría de activos cotizantes proviene del sector tecnológico de Estados Unidos.
Una oleada de declaraciones y temores sobre el vertiginoso ritmo de evolución de la inteligencia artificial generó fuerte alarma en el ámbito bursátil. Referentes globales de la industria e investigadores de alto perfil hicieron llamados públicos a desacelerar los desarrollos, alertando sobre riesgos de seguridad informática a escala global y dinámicas de automejora en los modelos de IA que podrían resultar difíciles de controlar por los auditores humanos.Estas advertencias provocaron un desplome automático en los papeles de los gigantes tecnológicos e ingenieras de microchips.
Firmas insignia como Nvidia, Intel, AMD y Marvell Technology registraron caídas inmediatas de entre el 4% y casi el 9%. Ni siquiera las posturas de referentes políticos de Estados Unidos, tendientes a restarle dramatismo al asunto para no perder terreno frente a potencias competidoras como China, lograron calmar el nerviosismo de los operadores de fondos de inversión.
A la tensión en la industria del software se le sumó la cautela global por las tasas de interés. Los analistas del mercado financiero aguardan la inminente reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED). Frente a datos de inflación persistente y tensiones geopolíticas en Medio Oriente, crece la expectativa de un posible incremento en el costo del dinero por parte del organismo monetario norteamericano.
El arrastre de las turbulencias afectó de igual manera a los commodities tradicionales. Las materias primas preciadas sufrieron fuertes ajustes a la baja, con bajas significativas en la cotización internacional del oro y la plata. En contrapartida, el petróleo de Texas experimentó subas sobre los 104 dólares por barril, al tiempo que los rendimientos de la deuda del Tesoro norteamericano continuaron escalando.
Mientras el contexto externo permanezca envuelto en incertidumbre, la plaza financiera local continuará operando bajo la misma volatilidad y a la expectativa de novedades desde el exterior.