El festejo de Reyes Magos dejó un balance más que discreto para el comercio argentino. Según datos recientes, las ventas crecieron apenas 0,5% interanual a precios constantes, mientras que el gasto promedio por operación cayó con fuerza, marcando un escenario de consumo cauteloso.
El ticket promedio se ubicó en $36.656, lo que representa una caída real del 41,9% respecto de la misma fecha de 2025. Los comercios señalaron que el aumento en el número de unidades vendidas no se tradujo en mayores ingresos: los compradores optaron por regalos más económicos, priorizando cantidad sobre valor.
La mayoría de las compras se realizaron con tarjetas de crédito, mientras que el efectivo tuvo una presencia mínima. A pesar de descuentos, promociones bancarias y planes de hasta 12 cuotas sin interés, los resultados quedaron por debajo de lo esperado. En este marco, el 82,2% de los comercios aseguró que el Día de Reyes fue igual o peor que lo previsto, y casi dos de cada diez vendieron menos de lo proyectado.
Por rubros, la indumentaria lideró los retrocesos, con una caída del 2,5%, seguida por calzado y marroquinería, que retrocedieron 1,1%. En cambio, librerías y artículos escolares fueron los pocos sectores que mostraron crecimiento, con un aumento del 5%, aunque los comerciantes advirtieron sobre la alta sensibilidad al precio.
En Salta, la tendencia se reflejó en las principales avenidas comerciales y shoppings, donde los locales de ropa y calzado registraron ventas planas y clientes que buscaban promociones o alternativas más económicas. “Se notó que la gente ajusta su presupuesto después de las fiestas y antes de otras celebraciones que se vienen en el verano”, comentaron comerciantes de la ciudad capital.
El panorama general confirma que el Día de Reyes, históricamente una fecha clave para el comercio minorista, sigue perdiendo fuerza frente a la inflación y la competencia del comercio online, y que las estrategias de descuento y financiación todavía no logran revertir la caída del poder de compra de los consumidores.
La CAME destacó que este comportamiento refleja un consumidor más selectivo, que prioriza ofertas y analiza cada gasto, un fenómeno que se repite en provincias como Salta, Córdoba y Mendoza. Mientras tanto, los comerciantes locales buscan alternativas para incentivar las ventas en febrero y marzo, apuntando a promociones estacionales y productos más accesibles.
Con un contexto económico que obliga a ajustar presupuestos, la lección para los comercios es clara: la cantidad de ventas no siempre compensa la caída del ticket promedio, y la fidelización de clientes mediante promociones y experiencias de compra seguirá siendo clave para atravesar la temporada.