La reciente escalada militar en Medio Oriente disparó los precios internacionales del petróleo y del oro, generando un efecto inmediato sobre los mercados financieros y anticipando un posible impacto en los surtidores de la Argentina. La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, que incluyó la eliminación del líder fundamentalista Ali Khamenei, encendió las alarmas sobre la seguridad de rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo, por donde circula gran parte del petróleo mundial.
En la primera jornada posterior a los ataques, el crudo Brent, referencia global, registró un aumento cercano al 10% y alcanzó picos del 13%, ubicándose cerca de los 80 dólares por barril. Los analistas advierten que, si el conflicto se prolonga o se interrumpe el tránsito marítimo, el precio podría superar los 100 dólares, lo que tendría repercusiones directas sobre la inflación, los costos de producción y, por supuesto, el valor de los combustibles en la Argentina. Este aumento refleja lo que los mercados denominan “prima de riesgo geopolítico”: el temor a que la guerra afecte la producción o transporte de energía en una región clave para la economía mundial.
El impacto no se limitó al petróleo. Los índices bursátiles de Wall Street registraron retrocesos importantes: el Dow Jones cayó cerca del 1%, el S&P 500 se ubicó en terreno negativo en similar magnitud y el Nasdaq-100 perdió más de un punto porcentual. Paralelamente, los inversores buscaron refugio en activos más seguros, como bonos del Tesoro, el dólar y metales preciosos, aumentando la demanda de oro y plata. El precio del oro, por ejemplo, superó los 5.595 dólares la onza, alcanzando niveles récord, mientras que la plata también mostró subas significativas durante la jornada.
En Argentina, la relación entre el precio internacional del crudo y la nafta es directa, especialmente en un contexto de precios liberados. Durante 2025, los combustibles subieron un 41,8%, superando la inflación general del país, que cerró en 31,5%, según los datos del INDEC. Esto evidencia cómo cualquier variación global se refleja rápidamente en los surtidores locales, generando preocupación en los consumidores sobre el costo del litro de combustible en los próximos días.
El Estrecho de Ormuz concentra la mayor parte de la atención de los mercados. Por esta vía transita aproximadamente el 20% del petróleo crudo mundial, convirtiéndolo en un corredor estratégico vital para la economía global. Cualquier interrupción del tránsito puede encarecer los costos de producción, aumentar la inflación y desacelerar la economía de los países dependientes de la energía importada. Las advertencias de Irán a los buques comerciales y la suspensión preventiva de envíos por parte de empresas energéticas contribuyeron a aumentar la incertidumbre sobre la continuidad del suministro.
La escalada bélica también influye en la percepción de riesgo global y en la toma de decisiones financieras. Los inversores tienden a vender activos de mayor riesgo, como acciones tecnológicas, y se refugian en instrumentos más seguros, como bonos y metales preciosos. Esta dinámica genera volatilidad en los mercados internacionales y refuerza la sensibilidad de los precios locales frente a los cambios externos. En este contexto, la Argentina, con una economía fuertemente ligada al precio internacional del crudo, se ve directamente afectada.
El oro, históricamente considerado un refugio de valor, volvió a subir con fuerza. Tras los ataques, la onza alcanzó niveles récord y consolidó su posición como activo seguro frente a la incertidumbre global. La combinación de debilidad del dólar y tensión internacional elevó también la demanda de plata y otros metales, consolidando la tendencia hacia instrumentos que preservan el capital ante shocks externos.
La situación mantiene a los mercados internacionales en alerta. Si los ataques se prolongan durante varias semanas, como indicaron autoridades estadounidenses, el efecto sobre el precio del crudo y de los combustibles podría sostenerse en el tiempo. En la Argentina, donde los precios de la nafta dependen de la cotización internacional del petróleo, los consumidores podrían enfrentar aumentos adicionales, lo que también impactaría en el costo de vida y en la producción local.
La combinación de conflicto bélico, precios internacionales al alza y búsqueda de activos refugio genera un escenario de incertidumbre económica. La escalada en Medio Oriente actúa como catalizador de aumentos en petróleo y oro, mientras que la Argentina se prepara para afrontar los efectos de esta tensión en los surtidores y en la economía doméstica. La volatilidad global y la sensibilidad del mercado local hacen que cualquier novedad en la región pueda traducirse rápidamente en mayores costos para los consumidores, reforzando la atención sobre la evolución del conflicto y la estabilidad de los precios internacionales.