Las tardes húmedas piden algo dulce cerca del mate, y pocas cosas cumplen ese rol tan bien como un budín casero recién horneado. El de naranja tiene, además, la ventaja de usar ingredientes que suelen estar siempre a mano y de no requerir técnicas complicadas ni utensilios especiales: con un bol, un batidor y un molde alcanza para tener, en menos de una hora, un budín esponjoso que perfuma toda la casa mientras se cocina.
Ingredientes (rinde 8 porciones)
3 huevos
1 taza de azúcar
1/2 taza de aceite neutro
Jugo y ralladura de 2 naranjas
2 tazas de harina leudante (o harina común + 2 cdtas. de polvo de hornear)
Una pizca de sal
Opcional: almíbar de azúcar y jugo de naranja, o un puñado de nueces picadas
Paso a paso
Batir los huevos con el azúcar hasta lograr una mezcla pálida y espumosa (unos 3-4 minutos con batidora eléctrica).
Incorporar el aceite en forma de hilo, sin dejar de batir, hasta emulsionar.
Sumar el jugo y la ralladura de naranja (rallar la cáscara antes de exprimir, usando solo la parte naranja, sin la blanca).
Agregar la harina tamizada junto con el polvo de hornear y la sal, con movimientos envolventes de abajo hacia arriba, sin batir de más.
Volcar la mezcla en un molde enmantecado y enharinado (o forrado con papel manteca), hasta dos tercios de su capacidad.
Hornear a 180°C entre 40 y 45 minutos, sin abrir el horno antes de los 30 minutos, hasta que un palillo insertado en el centro salga limpio.
Dejar reposar en el molde unos 10 minutos antes de desmoldar.
Opcional: pincelar con almíbar de naranja recién horneado para sumar humedad y brillo.
Una vez fuera del horno, se puede comer tibio, con un poco de manteca por encima que se derrite sobre la miga caliente, o frío al día siguiente, cuando la miga se asienta del todo y el sabor a naranja se siente todavía más presente.