En la cocina griega hay platos que pasan de generación en generación casi como un ritual cotidiano, y la fasolada es uno de los más clásicos. Se trata de un guiso simple, hecho a base de porotos blancos y verduras, que se cocina a fuego lento hasta lograr una textura bien reconfortante, de esas que encajan perfecto cuando baja la temperatura.
Más que una receta compleja, es una preparación que se apoya en ingredientes básicos y en el tiempo de cocción, donde todo se integra de forma natural.
Con aceite de oliva como base y un perfil de sabores suaves pero bien definidos, se convirtió en un plato típico para los días frescos, ideal para una comida casera y sin complicaciones.
Receta de fasolada, el exquisito guiso griego ideal para afrontar el frío
La fasolada tiene sus raíces en la antigua Grecia, cuando las legumbres eran una de las bases más accesibles y nutritivas de la alimentación cotidiana.
En ese contexto, los porotos se convirtieron en un ingrediente clave para preparar comidas simples, rendidoras y fáciles de conservar, algo fundamental en una época donde la disponibilidad de alimentos variaba según la estación.
Ingredientes:
- 250 gramos de porotos blancos secos
- 1 cebolla grande
- 2 zanahorias
- 1 rama de apio
- 2 o 3 tomates maduros (o 1 taza de tomate triturado)
- 2 dientes de ajo
- Aceite de oliva
- 1 hoja de laurel (opcional)
- Sal y pimienta a gusto
- Agua o caldo (cantidad necesaria)
Paso a paso:
- El primer paso es dejar los porotos en remojo durante toda la noche en abundante agua fría. Esto ayuda a que se hidraten bien y reduzcan el tiempo de cocción al día siguiente.
- Al otro día, escurrilos y colocarlos en una olla con agua limpia. Llevá a fuego medio y cocinalos hasta que empiecen a ablandarse, retirando la espuma que pueda formarse en la superficie. Este proceso puede tardar entre 40 minutos y 1 hora, dependiendo del tipo de poroto.
- Mientras se cocinan, prepará la base del guiso. Picá la cebolla, la zanahoria, el apio y el ajo en trozos pequeños para que se integren mejor en la cocción.
- En una olla grande aparte, calentá un buen chorro de aceite de oliva y rehogá primero la cebolla junto con el ajo hasta que se vuelvan transparentes y empiecen a soltar aroma.
- Sumá la zanahoria y el apio, y seguí cocinando unos minutos más, revolviendo de vez en cuando, hasta que las verduras empiecen a ablandarse.
- Incorporá el tomate triturado o los tomates frescos picados, mezclá bien y dejá que se cocine unos minutos hasta que se forme una salsa espesa y bien integrada.
- Una vez que estén casi tiernos, agregalos a la olla del sofrito junto con un poco del agua de cocción o caldo, lo suficiente para que el guiso tenga líquido pero no quede demasiado aguado.
- Agregá la hoja de laurel, sal y pimienta a gusto, y bajá el fuego. Dejá cocinar todo junto lentamente para que los sabores se mezclen bien y la preparación vaya tomando cuerpo.
- Cociná entre 30 y 40 minutos más, revolviendo cada tanto para evitar que se pegue, hasta que los porotos estén bien suaves y el guiso tenga una textura más espesa y cremosa.
- Serví la fasolada bien caliente, idealmente con un chorrito de aceite de oliva crudo por encima y, si querés, acompañada con pan para disfrutarla como se hace en Grecia.