Un turista argentino fue agredido por vendedores ambulantes en una playa de Camboriú, uno de los destinos más elegidos por visitantes del país durante la temporada de verano. El hecho se produjo luego de una discusión por el precio de un choclo y quedó registrado en un video que, en pocas horas, se viralizó en redes sociales y generó un fuerte debate.
Según trascendió en las primeras horas tras la difusión de las imágenes, el conflicto comenzó cuando el turista manifestó su enojo por el monto que le habrían cobrado por la compra. De acuerdo con esa versión inicial, el hombre sostuvo que pagó 150 reales por los productos, una cifra que, al cambio actual, representa una suma elevada para un consumo callejero y que habría sido el detonante de la discusión.
La situación escaló rápidamente y pasó de los reclamos verbales a la violencia física. En el video, filmado por una persona que presenció el hecho, se observa cómo uno de los vendedores golpea al turista con un palo, mientras el hombre intenta cubrirse y responde con gestos defensivos en medio de gritos. Hacia el final de la grabación, otro comerciante corre hacia él y le propina una patada por la espalda, lo que provoca que caiga al suelo.
Las imágenes, de pocos segundos pero de alto impacto, circularon masivamente en plataformas como X, Instagram y TikTok, donde acumularon millones de reproducciones y comentarios. El episodio reavivó discusiones habituales en temporada alta sobre los precios para turistas, los controles en zonas costeras y los conflictos entre visitantes y vendedores informales en destinos muy concurridos.
Horas después de que el video se hiciera viral, surgió una versión distinta de los hechos por parte del entorno de los vendedores. La hija del dueño del puesto utilizó sus redes sociales para dar su testimonio y negó que el cobro haya sido de 150 reales. Según explicó, el turista habría abonado 30 reales y aseguró que cuentan con comprobantes para respaldar esa cifra.
En su descargo, la joven relató que el hombre se acercó al puesto de manera alterada, acusándolos de haberle robado y elevando el tono del reclamo. También afirmó que, en medio de la discusión, el turista ingresó al espacio de trabajo y agredió físicamente a su madre con una cachetada, lo que habría desatado la reacción posterior de los vendedores.
De acuerdo con ese relato, la familia intentó mostrarle el registro del pago a través de una aplicación en el teléfono, pero la situación ya estaba desbordada. “No somos ladrones, solo nos defendimos”, expresó la joven, quien remarcó que el video que circula no muestra lo ocurrido antes del momento de la agresión.
Hasta el momento no se informó oficialmente si alguna de las partes realizó una denuncia policial ni se dio a conocer la identidad del turista argentino involucrado. Tampoco hubo comunicación oficial de las autoridades locales sobre posibles sanciones o investigaciones vinculadas al hecho.
El caso vuelve a poner en foco la tensión que suele aparecer en destinos turísticos muy concurridos, donde la falta de información clara sobre precios, el uso de efectivo y las barreras idiomáticas pueden derivar en conflictos. Mientras tanto, el video sigue circulando y sumando repercusiones, con opiniones divididas entre quienes condenan la agresión y quienes piden conocer el contexto completo antes de sacar conclusiones.