El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este sábado que Nicolás Maduro fue capturado y retirado de Venezuela como resultado de una operación militar de gran escala llevada adelante por fuerzas estadounidenses. El anuncio se produjo en medio de una madrugada marcada por fuertes explosiones, sobrevuelos de aeronaves y cortes de energía en Caracas, en lo que ya es considerado uno de los episodios más tensos de la región en las últimas décadas.
Según informó Trump a través de sus redes sociales, la acción fue ejecutada con éxito y concluyó con el traslado de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, fuera del territorio venezolano en un avión bajo custodia. El mandatario estadounidense calificó el operativo como “brillante” y adelantó que brindaría más detalles en una conferencia de prensa desde Mar-a-Lago, en Florida.
La confirmación llegó pocas horas después de que se registraran explosiones en distintos puntos de la capital venezolana. Testigos y usuarios en redes sociales difundieron imágenes y videos en los que se observaban columnas de humo, helicópteros militares sobrevolando la ciudad y un clima generalizado de tensión. Los estallidos comenzaron alrededor de las dos de la madrugada y se extendieron durante varias horas, acompañados por interrupciones en el suministro eléctrico.
Los ataques se concentraron en zonas estratégicas, entre ellas complejos militares clave, lo que alimentó las versiones de una ofensiva planificada con objetivos puntuales. En varios barrios de Caracas, vecinos relataron haber escuchado ráfagas similares a disparos antiaéreos y el paso constante de aeronaves. En las imágenes viralizadas también se vio a cientos de vehículos intentando alejarse de las áreas más afectadas, mientras fuerzas de seguridad restringían la circulación.
El anuncio de Trump se dio en un contexto de creciente presión de Washington sobre el gobierno venezolano. En los últimos días, el presidente estadounidense había advertido públicamente que el tiempo de Maduro en el poder estaba llegando a su fin y no descartó acciones militares directas. Incluso, días atrás, Estados Unidos había reconocido ataques contra infraestructura utilizada por redes vinculadas al narcotráfico en territorio venezolano.
Tras los bombardeos y la difusión del mensaje de Trump, las autoridades venezolanas denunciaron lo que calificaron como una agresión militar de extrema gravedad y declararon el estado de excepción en todo el país. A través de una transmisión oficial, el gobierno denunció una violación a la soberanía nacional y llamó a la movilización popular en rechazo a la intervención extranjera.
El régimen chavista sostuvo que la ofensiva pone en riesgo la estabilidad de América Latina y el Caribe y advirtió sobre posibles consecuencias humanitarias. En ese marco, se anunció la activación de medidas extraordinarias para garantizar el funcionamiento de las instituciones y la seguridad interna, en un escenario atravesado por la incertidumbre.
La situación también generó reacciones inmediatas en la región. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó el despliegue de fuerzas militares en la frontera con Venezuela y expresó su preocupación por una eventual crisis humanitaria. Si bien pidió que el conflicto se resuelva a través del diálogo, remarcó que su país debía prepararse ante cualquier impacto derivado de la escalada militar.
El episodio marca un punto de inflexión en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, tras años de sanciones económicas, acusaciones cruzadas y tensiones diplomáticas. La confirmación de la captura de Maduro, de sostenerse oficialmente, abre un escenario completamente nuevo para el futuro político del país caribeño y para el equilibrio regional.
Mientras se esperan precisiones sobre el paradero del mandatario venezolano y el alcance real de la operación, la comunidad internacional sigue con atención el desarrollo de los acontecimientos. La incertidumbre domina un escenario donde confluyen intereses geopolíticos, disputas de poder y el temor a una mayor desestabilización en América Latina.