El vocero presidencial de Bolivia, José Luis Gálvez, afirmó ayer que el exmandatario Evo Morales (2006-2019) impulsa las protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz con la intención de "esquivar" el juicio en su contra por presunta trata agravada de personas.
En tanto, el canciller boliviano, Fernando Aramayo, anunció ayer que presentará una denuncia ante la OEA por lo que calificó como un "atentado contra la democracia y la estabilidad política" impulsado por sectores movilizados en el país,
"Lo que (Morales) quiere realmente es esquivar las responsabilidades ante la Justicia (...) esa es su principal motivación", dijo Gálvez.
El vocero enfatizó que la movilización social que exige la renuncia de Paz "no tiene la intención de dialogar" con el Ejecutivo y "está fuertemente ligada" a Morales para distraer a la población de la obligación que él tiene de "presentarse ante los estrados judiciales para explicar su situación legal".
Gálvez sostuvo que "corresponde" que el exmandatario "se presente ante la Justicia" boliviana y mencionó que "también tiene procesos afuera", por lo que "lo correcto es que él pudiera responder por estas acciones".
El portavoz aludió de esta forma a una denuncia penal de la Fundación Apolo contra Morales en Argentina por los presuntos delitos de abuso, corrupción y trata de menores supuestamente cometidos durante su estadía en ese país como asilado político en 2020.
Morales fue declarado en rebeldía hace una semana por un tribunal de la región sureña de Tarija, tras no presentarse al inicio del juicio en el que se lo acusa por trata agravada de personas por su presunta relación con una menor de edad con la que supuestamente tuvo una hija mientras fue presidente en 2016.
La corte también dictó una nueva orden de aprehensión contra el exmandatario, quien desde octubre de 2024 permanece en la región cocalera del Trópico de Cochabamba (centro), su bastión político y sindical, resguardado por cientos de sus seguidores.
El juicio quedó suspendido y solo seguirá su curso cuando Morales se presente ante las autoridades judiciales o la Policía ejecute la orden de captura.
Ayer, Morales dijo a la radio argentina AM750 que en Bolivia hay "una sublevación contra la aplicación del modelo neoliberal y contra el estado neocolonial" y apuntó contra el plan de reformas económicas anunciado por Paz.
El exgobernante también declaró a la radio Futurock que dos aviones Hércules enviados a Bolivia por Argentina en los últimos días para trasladar alimentos hacia ciudades afectadas por bloqueos de carreteras llevaban "gases lacrimógenos y balines".
Gálvez replicó que lo que dice el expresidente "es una mentira", que los aviones argentinos "en ningún caso" trajeron material antidisturbios y que únicamente trasladaron alimentos desde la región oriental Santa Cruz a La Paz.
El departamento de La Paz permanece incomunicado del resto del país desde hace 14 días debido a bloqueos de carreteras impulsados por sindicatos de campesinos con apoyo de la Central Obrera Boliviana (COB) y grupos afines a Morales, que exigen la renuncia de Paz.
Advierten sobre un golpe de Estado
El vicesecretario de Estado de EEUU, Christopher Landau, aseguró ayer que las protestas en contra del presidente boliviano, Rodrigo Paz, muestran que hay "un golpe de Estado en marcha" en Bolivia y dijo que le gustaría ver a Gobiernos como los de Brasil y Colombia respaldar al mandatario.
"Se trata de un golpe de Estado que está en marcha. No nos equivoquemos al respecto; es un golpe financiado por esa alianza perversa entre la política y el crimen organizado en toda la región", aseguró el diplomático en el foro Conferencia de las Américas de Washington.
"Acabo de terminar una conversación telefónica con el presidente Paz, y estoy muy preocupado por Bolivia. Es decir, no puede ser que tengamos un proceso democrático, en el que él fue elegido de manera abrumadora por el pueblo boliviano hace menos de un año, y que ahora haya manifestantes violentos bloqueando las calles", aseguró.