Israel cerró este martes una jornada electoral marcada por una participación histórica, cruces políticos y denuncias de posibles irregularidades. Los primeros sondeos a boca de urna mostraron una leve ventaja del bloque opositor encabezado por Gadi Eisenkot frente a la coalición del primer ministro Benjamin Netanyahu, aunque el resultado definitivo todavía está pendiente.
La participación llegó al 74,3% dos horas antes del cierre de los centros de votación, el nivel más alto registrado para ese horario desde 1988. Más de 5,4 millones de personas habían emitido su voto, una cifra que ya superaba la concurrencia total de las elecciones de 2022, cuando participó el 70,6% del padrón.
Los comicios representan una prueba decisiva para Netanyahu, quien acumula 19 años no consecutivos al frente del Gobierno. El mandatario busca conservar el poder en un escenario atravesado por cuestionamientos a su gestión, tensiones internas y el impacto de la guerra en la región.
Tras votar, el primer ministro acusó a dirigentes árabes israelíes de intentar alterar el proceso electoral. Según afirmó, tres funcionarios de la Lista Árabe Unida fueron detenidos en el sur del país con sobres que contenían dinero.
Sin embargo, las autoridades electorales indicaron que los arrestos se produjeron cerca de los domicilios de los involucrados, antes de que llegaran a los centros de votación. También señalaron que el episodio estaba bajo investigación y que se trataba de un caso puntual.
Mansur Abás, dirigente de la Lista Árabe Unida, rechazó las acusaciones y cuestionó a Netanyahu por difundir información que, según sostuvo, buscaba generar temor entre los votantes. Desde el partido Yashar, que lidera Eisenkot, también advirtieron que las denuncias podrían anticipar una estrategia para impugnar los resultados.
La jornada incluyó además un episodio de violencia en Tel Aviv, donde la Policía detuvo a un hombre que llevaba un cuchillo y se acercó de manera amenazante al dirigente izquierdista Yair Golan. El político condenó el hecho y aseguró que las intimidaciones no frenarían la participación democrática.
Por otra parte, la Comisión Electoral Central rechazó un pedido del Likud, el partido de Netanyahu, para extender el horario de votación. El organismo contempló excepciones en algunas localidades afectadas por intensas lluvias, aunque no informó cuáles fueron alcanzadas por la medida.
Durante la campaña, Netanyahu puso el foco en la seguridad nacional y destacó su vínculo con el presidente estadounidense Donald Trump. No obstante, su Gobierno enfrenta críticas por las fallas de seguridad que precedieron a los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y por la influencia de los sectores ultranacionalistas y ultraortodoxos en la coalición oficialista.
Otro de los principales conflictos es la resistencia de sectores ultraortodoxos a que sus estudiantes sean incorporados al servicio militar, una discusión que se desarrolla mientras las Fuerzas Armadas necesitan reforzar sus efectivos.
En el plano internacional, Israel también enfrenta cuestionamientos por la ofensiva militar en Gaza, la expansión de los asentamientos y la violencia de colonos en Cisjordania.
Con las urnas cerradas y las primeras proyecciones favorables a la oposición, el recuento definitivo será determinante para conocer la distribución de bancas en el Parlamento y establecer si Netanyahu cuenta con los apoyos necesarios para continuar en el poder.