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Conflicto religioso

Lefebvrianos consagran obispos sin autorización y abren una nueva crisis en la Iglesia

Una decisión que profundizó la disputa con el Vaticano y volvió a poner en debate una posible ruptura dentro del catolicismo tradicionalista.

Lefebvrianos consagran obispos sin autorización y abren una nueva crisis en la Iglesia

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, conocida como los lefebvrianos, quedó nuevamente en el centro de la escena dentro de la Iglesia católica tras consagrar a cuatro obispos sin la autorización del Papa. La medida generó una fuerte tensión con el Vaticano y abrió un nuevo capítulo en un conflicto que lleva décadas.

La ceremonia se realizó en Econe, Suiza, ante miles de integrantes de la comunidad, donde fueron ordenados como obispos Pascal Schreiber, Michel Goldada, Michel Poinsinet de Sivry y Mar Hanappier. La decisión fue tomada pese al pedido previo del papa León XIV para evitar una acción que la Santa Sede considera contraria a la autoridad pontificia.

Dentro de la normativa de la Iglesia católica, la consagración episcopal sin mandato papal implica una sanción de excomunión, una de las medidas disciplinarias más severas. El Vaticano había advertido que aplicaría esta consecuencia si la ceremonia finalmente se concretaba.

El conflicto tiene antecedentes en 1988, cuando el arzobispo Marcel Lefebvre, fundador de la Fraternidad, ordenó a cuatro obispos sin autorización de Roma. Aquella decisión provocó una ruptura con el Vaticano y marcó la relación del movimiento con los distintos pontificados posteriores.

Desde la organización tradicionalista sostienen que la nueva consagración responde al crecimiento que tuvo la comunidad en los últimos años y a la necesidad de garantizar la continuidad de su estructura religiosa. La Fraternidad afirma contar con cientos de miles de fieles, sacerdotes y religiosas en distintos países.

La agrupación mantiene una postura crítica hacia varios cambios introducidos después del Concilio Vaticano II, especialmente en la celebración de la misa y otras reformas litúrgicas. Sus integrantes defienden la continuidad de prácticas tradicionales del catolicismo, entre ellas la misa en latín.

Argentina forma parte de la expansión internacional de este movimiento y cuenta con presencia de la Fraternidad desde hace décadas. El país alberga una de las casas de formación sacerdotal vinculadas a la organización, destinada a preparar religiosos que mantienen el rito tradicional.

La nueva disputa también involucra a dirigentes históricos de la Fraternidad, como Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, quienes participaron de la ceremonia y quedaron alcanzados por las mismas sanciones previstas para quienes intervienen en una ordenación episcopal sin autorización.

Mientras los lefebvrianos aseguran que su decisión no busca desconocer la autoridad del Papa, desde Roma consideran que la acción representa un desafío directo al gobierno de la Iglesia universal. La tensión vuelve a instalar el temor de un nuevo quiebre dentro del catolicismo y reabre una de las disputas más profundas entre tradición y renovación religiosa.

 


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