La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que el Mundial 2026 contará con un operativo de seguridad reforzado y que no existen riesgos para su realización, luego de la ola de violencia que se desató tras la muerte de “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. El torneo comenzará en junio del próximo año y el país será una de las tres sedes junto a Estados Unidos y Canadá.
La mandataria sostuvo que están dadas “todas las garantías” para el desarrollo de la competencia y remarcó que el Gobierno trabaja para normalizar la situación en las zonas más afectadas, especialmente en el estado de Jalisco, donde se desplegó un fuerte operativo militar. Allí tuvo lugar la acción en la que fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, uno de los criminales más buscados de la región.
El impacto de su muerte no tardó en sentirse. En al menos 20 de los 32 estados mexicanos se registraron incendios intencionales, bloqueos de rutas, ataques armados y robos de vehículos. En distintos puntos del país se vivieron horas de tensión, con escenas de autos incendiados y carreteras interrumpidas, en una reacción atribuida a estructuras vinculadas al narcotráfico.
Frente a ese escenario, el Ejecutivo nacional reforzó la presencia de fuerzas federales y coordinó acciones con autoridades provinciales para retomar el control. En paralelo, algunas representaciones diplomáticas recomendaron a sus ciudadanos evitar desplazamientos innecesarios hasta que se estabilizara la situación.
En este contexto, la organización del Mundial 2026 quedó bajo la lupa. México será anfitrión de 13 partidos: cinco en la capital —incluido uno de octavos de final—, cuatro en Guadalajara y cuatro en Monterrey. La magnitud del evento, que atraerá a miles de turistas y delegaciones de todo el mundo, obligó a las autoridades a enviar un mensaje claro hacia la comunidad internacional y hacia la propia FIFA, con la que mantienen coordinación permanente.
Desde el Gobierno remarcaron que el esquema de seguridad previsto para la Copa del Mundo ya contemplaba protocolos especiales y cooperación entre fuerzas locales y federales, pero que ahora se intensificarán los controles en rutas, aeropuertos y estadios. La prioridad es garantizar la tranquilidad de jugadores, equipos técnicos e hinchas que viajarán para presenciar el torneo.
El operativo que terminó con la vida de “El Mencho” fue el resultado de meses de trabajo de inteligencia. Según se informó, la localización del capo narco se logró en la zona de Tapalpa, a unos 130 kilómetros de Guadalajara. Una vez confirmado el dato, fuerzas del Ejército avanzaron sobre el lugar y se produjo un enfrentamiento armado. En el intercambio de disparos murieron también varios presuntos integrantes de la organización criminal.
En el lugar se incautaron vehículos blindados y un importante arsenal, incluyendo armas de alto calibre y lanzacohetes con capacidad para derribar aeronaves. El hallazgo expuso el poder de fuego que manejaba la estructura delictiva y explicó, en parte, la reacción violenta que se produjo tras la caída de su líder.
El Cártel Jalisco Nueva Generación es considerado uno de los grupos criminales más poderosos de México, con ramificaciones en distintos estados y vínculos con redes internacionales de narcotráfico. La muerte de su principal referente abre ahora un escenario de reconfiguración interna que las autoridades siguen de cerca para evitar nuevas escaladas.
Para México, el desafío es doble: sostener el orden interno y, al mismo tiempo, proyectar una imagen de estabilidad de cara a un evento global como el Mundial 2026. La Copa del Mundo representa una oportunidad económica y turística clave, con impacto en infraestructura, empleo y proyección internacional.
En ese marco, la administración de Claudia Sheinbaum busca transmitir previsibilidad. El mensaje oficial apunta a que los hechos recientes, si bien graves, están siendo contenidos mediante una estrategia coordinada entre fuerzas armadas, Guardia Nacional y autoridades estatales.
La atención también está puesta en la cooperación con Estados Unidos y Canadá, los otros países anfitriones del certamen. El Mundial 2026 será el primero con 48 selecciones y tendrá un despliegue logístico inédito en la región. Por eso, cualquier señal de inestabilidad genera repercusiones inmediatas en la agenda internacional.
Mientras tanto, en las ciudades que recibirán partidos ya se avanza con obras de infraestructura y mejoras en los estadios. La planificación incluye anillos de seguridad, monitoreo con tecnología y operativos especiales durante los días de competencia. El objetivo oficial es que la violencia vinculada al narcotráfico no interfiera en la fiesta del fútbol.
La situación posterior al operativo contra “El Mencho” dejó en evidencia la fragilidad de algunas regiones frente a las estructuras criminales, pero también la decisión del Gobierno de avanzar contra los líderes narcos de mayor peso. El equilibrio entre ofensiva contra el crimen organizado y estabilidad social será determinante en los próximos meses.
Con el calendario mundialista en cuenta regresiva, México apuesta a que el episodio marque un punto de inflexión y no el inicio de una nueva etapa de confrontación abierta. La promesa es clara: el Mundial 2026 se jugará con garantías y bajo un esquema de seguridad reforzado, en medio de un contexto que todavía exige máxima atención.