La aviación comercial global enfrenta uno de los desafíos técnicos más inesperados de los últimos años: una falla informática provocada por la radiación solar obligó a activar un operativo mundial para actualizar de manera urgente el software de los Airbus A320, una de las familias de aeronaves más utilizadas en rutas de corto y mediano alcance.
La directiva, emitida por Airbus y la autoridad europea de seguridad aérea, exige que las aerolíneas instalen un parche antes del 30 de noviembre. De lo contrario, los aviones afectados deberán permanecer en tierra.
La advertencia se basa en un incidente reciente que expuso una vulnerabilidad crítica. Un cambio involuntario en la memoria de las computadoras de control de vuelo —provocado por la actividad geomagnética— generó maniobras bruscas no comandadas por la tripulación. Aunque el episodio fue controlado, encendió alarmas en la industria y disparó una investigación acelerada que derivó en la orden urgente de actualización.
Una falla vinculada al clima espacial
El problema se origina en las unidades ELAC, computadoras encargadas de gobernar alerones y elevadores, fabricadas por la firma francesa Thales. Bajo condiciones de intensa radiación solar, estos sistemas pueden sufrir un “bit flip”, es decir, un error en el estado de un dato almacenado. Cuando esto ocurre, la computadora puede interpretar de manera incorrecta la posición del avión y ordenar un descenso brusco para corregir una situación que, en realidad, es normal.
Este fenómeno no es habitual, pero sí posible durante tormentas geomagnéticas intensas. Lo sorprendente fue su impacto directo en aeronaves modernas y certificadas, lo que dejó al descubierto la necesidad de reforzar la protección digital ante eventos de clima espacial. El llamado “Efecto Solar de noviembre 2025” ya es analizado en áreas técnicas de todo el mundo y podría marcar un antes y un después en los protocolos de certificación aeronáutica.
Aerolíneas que operan en Argentina y el operativo técnico
En la región, varias compañías se vieron afectadas: Jetsmart, Latam, Avianca y Sky Airline, todas operadoras de Airbus A320 en distintas variantes. Algunas confirmaron que solo una parte de su flota requiere intervención inmediata, mientras que otras admitieron que deben trabajar con rapidez para cumplir los plazos.
Jetsmart, cuya flota está compuesta íntegramente por Airbus, informó que un número reducido de aeronaves será intervenido durante la noche para evitar alteraciones en sus itinerarios. La compañía aseguró que los vuelos continúan operando con normalidad y que cualquier cambio será informado directamente a los pasajeros.
Latam, el mayor operador de la región, activó turnos continuos de mantenimiento en Santiago y San Pablo para cargar el nuevo software. La empresa anticipó que podrían registrarse reprogramaciones a lo largo del fin de semana debido al volumen de aviones que deben ser intervenidos.
Avianca y Sky Airline también reconocieron que una parte significativa de sus flotas necesita actualización. En el caso de Sky, la situación es especialmente sensible porque la mayoría de sus aeronaves pertenece a la línea Neo, uno de los segmentos directamente implicados por la directiva.
En contraste, Aerolíneas Argentinas no se ve afectada por esta contingencia, ya que su flota de corto y mediano alcance está integrada por Boeing 737 y Embraer 190, modelos con sistemas informáticos distintos a los de Airbus.
La complejidad de actualizar 6.000 aviones
Aunque la “cura” es técnicamente sencilla —conectar una computadora de mantenimiento y cargar un nuevo software o revertir a una versión previa más estable—, el desafío logístico es enorme. Cada actualización puede llevar entre media hora y dos horas, pero el principal obstáculo es la disponibilidad limitada de técnicos certificados, equipos de diagnóstico y ventanas operativas para intervenir los aviones sin afectar la programación comercial.
El hecho de que miles de aeronaves deban recibir el parche en un plazo tan corto genera un cuello de botella global. Talleres de mantenimiento en distintos países trabajan al límite, reorganizando turnos y priorizando modelos críticos. En algunas regiones, incluso se analizan reacomodamientos temporales de aeronaves para reducir la presión sobre un único centro técnico.
Este operativo simultáneo, inédito en la historia reciente de la aviación, obliga a las aerolíneas a coordinar esfuerzos con los fabricantes, los proveedores de sistemas y las autoridades aeronáuticas. Además, los aeropuertos deben prever posibles demoras, reubicaciones de aparatos y ajustes de cronogramas.
Lo que pueden esperar los pasajeros
Hasta ahora, la mayoría de las operaciones en Argentina continúan sin cambios significativos. Sin embargo, las compañías no descartan ajustes provisionales en los horarios o reprogramaciones aisladas a medida que avanza la actualización de flotas completas.
Los pasajeros que tengan vuelos programados con aerolíneas que utilizan Airbus A320 deberían revisar el estado de sus itinerarios con anticipación, mantener los datos de contacto actualizados en las aplicaciones de las compañías y estar atentos a posibles notificaciones. Si surgieran demoras o reacomodamientos, cada empresa se comprometió a ofrecer alternativas con la mayor rapidez posible.
Aunque la situación genera inquietud, el operativo de actualización demuestra la fortaleza del sistema de seguridad aeronáutico, que actúa preventivamente incluso ante fallas vinculadas a fenómenos naturales difíciles de anticipar.
Una advertencia para el futuro
La crisis deja un mensaje claro: en un contexto de creciente dependencia tecnológica, incluso los aviones más modernos pueden verse afectados por variables externas como la actividad solar. El episodio obligará a revisar protocolos, blindar sistemas críticos y reforzar el diseño de computadoras aeronáuticas ante eventos de radiación.
Mientras tanto, las aerolíneas de todo el mundo continúan trabajando contrarreloj para completar la actualización antes del vencimiento de la directiva. Es una carrera contra el tiempo —y contra la radiación cósmica— que marcará un hito en la industria y que ya está generando cambios en la forma de abordar la seguridad digital en la aviación comercial.